¿Por qué debe ganar AMLO?
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

¿Por qué debe ganar AMLO?

COMPARTIR

···
Opinión

¿Por qué debe ganar AMLO?

31/01/2018
1


ME AMLO y el mundo. (Especial)
,

Andrés Manuel López Obrador suma cada vez más liderazgos locales y nacionales, llena cualquier plaza en la que se presente y logra “conectar” con la gente porque, para él, quienes lo apoyan no son escenografía de ocasión, sino inspiración y motor de toda su actividad política.

El grupo en el poder hará todo, legal e ilegal, para tratar de cerrarle el paso. En este 2018 no lo conseguirán porque cada vez somos más los que hemos decidido que la transformación del país pasa por un cambio verdadero. López Obrador y sus seguidores no sólo hemos demostrado que tenemos razón, sino que estamos en condiciones de ganar.

Quiero expresar aquí las razones por las que López Obrador debe ganar:

Porque en 2006 le fue arrebatado su triunfo legítimo y las secuelas del fraude llevaron al país a una espiral de violencia de la que no hemos podido salir.

Porque México no aguanta más la terrible desigualdad.

Porque debe terminar la apropiación privada del dinero público.

Porque México no merece más mentirosos ni ladrones en el gobierno. Con AMLO, los elementales principios de no robar, no mentir y no engañar al pueblo serán una realidad en el ejercicio del poder y no palabras para los discursos demagógicos.

Porque tiene un diagnóstico acertado de los problemas nacionales y porque le acompañan muchas de las mentes más brillantes del país en la construcción de soluciones.

Porque la congruencia requiere recuperar su espacio en la vida pública.

Porque es hora de abandonar el camino neoliberal que ha cancelado el futuro de millones de personas.

Porque su honestidad ha sido puesta a prueba una y otra vez. A lo largo de muchos años, sus adversarios han pretendido destruir a AMLO. No lo han conseguido, entre otras razones, porque que no han podido encontrar evidencia alguna de corrupción en el precandidato de Morena.

Porque los panistas desperdiciaron sus dos oportunidades para hacer efectiva la transición política de México.

Porque la austeridad republicana debe dejar de ser una frase para los discursos y convertirse en una realidad en todos los niveles de la administración pública.

Porque México debe retomar la defensa de sus recursos naturales. El país ha sido entregado a grandes capitales que dejan muy poco al desarrollo nacional y eso debe terminar.

Porque a México le urge un cambio de régimen y sólo AMLO representa la posibilidad de que la transformación se concrete.

Porque un cambio de estas dimensiones requiere de un liderazgo social, de un liderazgo político y de un liderazgo moral. Estas tres condiciones las tiene AMLO.

Porque ni el gobierno ni los partidos deben estar más al servicio de las grandes corporaciones.

Porque ninguno de sus enemigos ha logrado enlodarlo, pese a largos años de enfermo escrutinio, de guerra sucia y golpeteo mediático.

Porque cada vez somos más las mexicanas y mexicanos que pensamos, como sostiene AMLO, que los males del país –la pobreza, la corrupción, la violencia y la desigualdad– comenzarán a ser solucionados cuando deje de gobernar la élite depredadora que concibe el gobierno como un negocio privado.

Porque la presidencia de Donald J. Trump demanda una contraparte que, con respeto y decisión, defienda los intereses del país y de los millones de mexicanos que están siendo cotidianamente agredidos en Estados Unidos.

Porque los intereses de unos cuantos gigantes corporativos y de los bancos no pueden seguir imponiéndose sobre las vidas de millones.

Andrés Manuel López Obrador debe ganar porque es el dirigente político mexicano cuya congruencia y honestidad van de la mano de la visión de un verdadero hombre de Estado.

La autora es Senadora de la República

Twitter: @Dolores_PL

También te puede interesar:

JJ Rendón viola la Constitución y la Ley Electoral
¿Elecciones bajo fuego?
La Ley de Seguridad Interior, inconstitucional

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.