Continuidad o cambio, ¿qué propone la OCDE?
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Continuidad o cambio, ¿qué propone la OCDE?

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Continuidad o cambio, ¿qué propone la OCDE?

14/03/2018
Actualización 13/03/2018 - 21:54

Nunca pasa mucho tiempo sin que organismos mundiales, como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), dicte recomendaciones que los gobiernos, como en el caso mexicano, suelen acatar como si se tratase de las sagradas escrituras.

José Ángel Gurría, el priista mexicano que ocupa la Secretaría General de la OCDE, ha soltado recientemente frases rebuscadas sólo para decir, de cara a las cercanas elecciones, que México no debe “perder la realidad” y que las reformas estructurales deben tener “continuidad”.

Dado que recomienda ese camino, conviene revisar cuál son los resultados de las reformas mencionadas. Aquí lo hacemos según las mismas cifras y juicios de la OCDE.

México está a la cabeza en la lista de precios altos de los energéticos, con una variación anual de 16.2 por ciento (octubre de 2017). La fluctuación de los precios energéticos aquí, casi triplica la registrada por el promedio de los 35 países miembros (5.8 por ciento).

Gurría pide continuidad a pesar de que el organismo que encabeza ha concluido que la corrupción, la inseguridad, la informalidad, un insuficiente desarrollo económico y la debilidad de las instituciones han obstaculizado el crecimiento económico de México (Estudio de Encuestas Económicas México 2017, OCDE).

Nuestro país también carga con la vergüenza de contar con el sector público más corrupto, según un Índice, otra vez, de la OCDE.

En diciembre de 2017, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) presentó un crecimiento de 0.59 por ciento mensual, así como una tasa de inflación anual de 6.77 por ciento, la cifra más alta en casi 17 años.

De entre los estudiantes de países miembros de la organización, México es el país con el desempeño más pobre en matemáticas, lectura y ciencias.

Los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos 2016 (PISA, por sus siglas en inglés) concluyen que, de seguir por ese mismo camino, a México le tomará más de 25 años renivelar su sistema educativo a estándares mundiales.

¿Esa es la continuidad que desea Gurría?

¿O es hora de cambiar, como sugiere Gabriela Ramos, directora general de la misma OCDE? ¿A cuál de las dos OCDE se atiende?

Porque Ramos, al participar en el mismo foro que su jefe, dijo: “Nos dimos cuenta de que todo lo que había informado el modelo económico de la mayoría de los países de la OCDE se basaba en fundamentos que simplemente no se dan en la realidad”.

Y abundó, para poner ejemplos: “Esta idea de que creces primero y distribuyes después; o creces y luego te preocupas por el medio ambiente; o que el Estado sólo debe corregir las fallas del mercado y que no tiene ningún papel para el desarrollo económico, fueron refutados con los resultados de la crisis misma”.

Ramos puso sobre la mesa algunos de los dogmas que los neoliberales han manejado en la economía nacional, y reconoció, aunque tardíamente, que el modelo sostenido por instancias como la OCDE ha hecho agua sin remedio.

En nuestro caso, hemos tenido un crecimiento pobre acompañado de una mayor desigualdad; terribles daños al medio ambiente por sectores como la minería, que depredan, que acaban con el agua y la salud de la gente sin que el gobierno meta las manos.

A los neoliberales les suena a retorno al pasado que se diga que el Estado debe tener un papel crucial para propiciar el desarrollo.

¿Les sonará igual cuando lo escuchan de la OCDE?

Gurría habló también de una “segunda ola de reformas”. Y quizá en ese punto estemos de acuerdo, si hablamos de corregir los ángulos efectistas de las reformas en curso y de emprender una transformación real del país.

“Serán los mexicanos los que tendrán que decidir cuál es el modelo o las plataformas de cuáles candidatos les parezcan más adecuadas a su propia convicción”, dijo también el señor Gurría.

Y pues sí, todos sabemos que la gran mayoría de los mexicanos ya decidió que es hora de un cambio de rumbo, de una ruta propia que mire las recomendaciones de la OCDE como eso, recomendaciones, y no recetas para seguir ciegamente, como ha sucedido hasta ahora.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.