Opinión

Documentando el optimismo 

 
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Bandera México

En las últimas semanas hemos escuchado opiniones optimistas acerca del futuro de nuestro país proveniente de miembros de dos prestigiadas instituciones financieras internacionales. Por un lado, de Jane Fraser, CEO de Citigroup para América Latina, quien señalaba, de acuerdo al reporte de EL FINANCIERO, que “tienen mucha confianza en el país ya que aquí se tiene una cultura grande, una población joven y hay una revolución digital en movimiento”; y por el otro de Francisco González quien preside el BBVA y que en una conversación, que reseña Enrique Quintana, señaló que “México sigue teniendo un potencial extraordinario de mediano y largo plazos, que lo hacen sumamente atractivo para las inversiones, como su perfil demográfico o el crecimiento de su clase media”.

Aunque es una constante que nos vean mejor desde fuera del país que la evaluación que hacemos de nosotros mismos al interior, es útil recordar, en tiempos donde es mucho más fácil documentar el pesimismo, algunos elementos portadores de esperanza de un mejor país. Aquí documento cuatro.

1.- La juventud de nuestra población que ya mencionaban los financieros internacionales citados anteriormente. México tenía una edad mediana (la edad que divide a la población en dos partes iguales) de 26.6 años en 2012, de acuerdo con los datos de la División de Población de las Naciones Unidas, cifra que se compara muy favorablemente con la de Estados Unidos (37.3) o la de Canadá (40.0) para el mismo año.

2.- La tasa de dependencia, que es la relación que existe entre la población menor de 15 años y la mayor de 64, respecto de la población en edad de trabajar (entre 15 y 64 años). El indicador para México es de 52 en 2015. Para aquilatar el significado de este indicador, vale la pena tener en mente que en 1977 el valor de este indicador era de 100, es decir, existía una relación de uno a uno entre los dos grupos de población. Hoy la relación no es muy diferente que en Estados Unidos (51) o en Europa (54), pero con una diferencia importante: mientras que en Europa la gráfica histórica tiene ya forma de U y en Estados Unidos inicia esa representación (es decir, el índice se deteriora año con año), en México tiene una pendiente negativa (sigue mejorando año con año).

3.- Esperanza de vida, que es el número de años que un recién nacido viviría si se mantienen los patrones de mortalidad prevalecientes a lo largo de su vida. En México este indicador es de 77 años (79 para las mujeres y 74 para las hombres), no muy lejos de los mejores del mundo: Hong Kong (83.8), Japón (83.6) o España (83.1). Para tener una referencia histórica, en 1970 la esperanza de vida en nuestro país era de sólo 61 años.

4.- La esperanza educativa representa el número de años de escolaridad que un niño que entra a la escuela puede esperar recibir si se mantienen las tasas de matriculación escolar durante su vida. De acuerdo a la UNESCO este indicador era de 12.8 años para México en 2013, muy superior al promedio de escolaridad que hoy tenemos (9.1 años), lo cual alberga la esperanza de generaciones mejor preparadas en el futuro.

El autor es profesor asociado del CIDE.

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