Opinión

Documenta 14

 
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cuadro

¿Qué puede hacer un curador cuando le ofrecen un proyecto como Documenta? Una oportunidad así es el equivalente a hacer una retrospectiva en la TATE o el MOMA para un artista. No existe proyecto más grande y ambicioso a nivel curatorial en el mundo del arte.

Todo lo que has estudiado, tus relaciones con artistas, académicos,
escritores, tu mundo personal se pone, durante cinco, años al servicio de una exposición que dura generalmente 100 días, pero que en esta edición duró 165 días por petición expresa del curador.

En la pasada edición en 2012, la exposición se extendió a Kabul con pequeños gestos que tomaron forma en la ciudad en conflicto; y este año la parte más importante sucedió en Atenas. En 2013, cuando el curador polaco Adam Szymczyk fue elegido para ser el director creativo de Documenta 14, decidió, propuso y consiguió que casi la mitad de la exhibición tuviera lugar en la capital de Grecia, país que ese año vio su pertenencia a la comunidad europea amenazada, y a quien los alemanes más específicamente negaron la condonación de su deuda, y que le impusieron una cruel restructuración financiera.

Documenta son el equivalente a las olimpiadas del mundo del arte, el evento más grande y más importante que se celebra cada cinco años en la pequeña ciudad de Kassel en Alemania. Este evento fue creado en 1955 para mejorar la imagen internacional de una Alemania muy opacada por un régimen nazi que había calificado de “degeneradas” corrientes artísticas como el expresionismo, el cubismo, el fauvismo, entre otras; y para inyectar a sus habitantes algo de idealismo en la
depresiva postguerra. 

Adam Szymczyk es un destacado curador, conocido por una sensibilidad artística que lo ha llevado a trabajar con artistas jóvenes o desconocidos, brindándoles la oportunidad de que su obra sea vista en las “grandes ligas”, por ejemplo en la Kunsthalle de Basilea, Suiza, que dirigió desde el 2003 hasta principios del 2014, puesto que dejó para poder dedicarse enteramente a la preparación de Documenta, también en Basilea se lleva a cabo anualmente la mayor feria de arte contemporáneo del mundo.

¿Como crear una exhibición de estas magnitudes, que representa tantos intereses políticos, sociales, económicos, y a pesar de ello, seguir conectando con sus artistas y su audiencia? Hay curadores que abordan su rol como artistas, que buscan imprimir una visión íntima y personal a su trabajo, mientras otros se perciben como agentes de comunicación especialistas en el funcionamiento del mundo del arte, y
que con una estamina y seguridad envidiables, crean públicos para las exposiciones.

Esta edición de Documenta me parece que se quedó a medio camino, y que por momentos se siente como un ejercicio escolar o de rebeldía. El curador parece estar dividido entre su convicción de que el mejor arte de nuestros días se genera en espacios más íntimos, más humanos, de menor escala, y entre la duda sobre la validez y la relevancia que tiene una exhibición como Documenta, cuya misión histórica es transmitir que el arte puede y tiene la capacidad de transformar nuestro mundo.

Todo esto nos hace reflexionar. ¿Qué puede hacer el arte? ¿Hasta qué punto son el arte y la cultura la mejor manifestación de la democracia y el vehículo máseficaz para defenderla? ¿O tal vez la exhibición más grande del mundo, que resucitó al mundo después de la apocalíptica segunda guerra mundial, ahora nos quiera preparar a sobrevivir nuestra civilización? Puede ser…

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