Opinión

Doble juego

  
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CNTE marcha en CDMX. (Edgar López)

Por años, Oaxaca fue el epicentro de los excesos de la CNTE, la principal organización del 'magisterio disidente'. Los líderes de la Sección 22 hacían lo que querían. Era tal su capacidad de movilización y su determinación para imponerse a cualquier costo, que los gobernadores no tenían mejor alternativa que ceder a sus demandas. El año pasado la CNTE sufrió un duro golpe cuando los gobiernos federal y estatal recuperaron el control sobre el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO). Con ello la Sección 22 perdió control sobre la nómina de los maestros. Si bien la Sección 22 todavía tiene un enorme poder, en Oaxaca se ha logrado avanzar con paso firme en la implementación de la reforma educativa. Acaso se ha ido demasiado lejos y el nuevo IEEPO, en su afán de hacer efectivas las sanciones previstas por la ley, ha cometido abusos contra algunos maestros.

Sin embargo, en las últimas semanas la CNTE ha radicalizado sus acciones de protesta en contra de la reforma educativa, particularmente en otras entidades donde tradicionalmente también posee fuerza, como Chiapas. El ejemplo más lamentable tuvo lugar hace apenas algunos días. En un episodio de tintes fascistas, seis maestros de Comitán, que se negaron a suspender sus actividades docentes, fueron rapados y exhibidos en público portando pancartas donde se les identificaba como “traidores” o “maestros charros”. Las personas que agredieron a los maestros de Comitán pertenecen a la Organización Popular Independiente Emiliano Zapata (OPIEZ), cercana a la CNTE. En una entrevista, Manuel Mendoza, secretario general suplente de la CNTE en Chiapas, consideró que los hechos no eran condenables y que debían servir como “una señal para los maestros que no han entendido que la educación pública se defiende”. Días después la CNTE tomó por la fuerza las instalaciones de varios medios de comunicación chiapanecos.

Los abusos de la CNTE generan cada vez mayor antipatía en la opinión pública, y sus recursos y capacidad de movilización se han erosionado con la puesta en práctica de la reforma educativa. Sin embargo, sus líderes todavía cuentan con el respaldo de algunos actores clave, lo que les permite cometer atropellos que frecuentemente quedan impunes. En Chiapas, la pasividad del gobierno estatal ha contribuido a explicar la fuerza que ha alcanzado la nueva embestida de la CNTE. Si bien en marzo pasado se nombró como titular de la SEP estatal a una maestra del SNTE (organización antagónica a la CNTE), el magisterio disidente todavía cuenta con capacidad de operación dentro de la estructura del gobierno estatal (lo que le permite, entre otras cosas, evitar que en algunas ocasiones se hagan efectivas órdenes de aprehensión contra sus agremiados).

Andrés Manuel López Obrador también ha decidido establecer una alianza estratégica con la CNTE. Morena ha ofrecido devolver a la Sección 22 sus prerrogativas, incluyendo el control del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) –que por años fue su principal fuente de poder y recursos financieros– a cambio de un voto corporativo a favor de sus candidatos. Es probable que esta alianza reporte beneficios a Morena en algunas elecciones locales. Sin embargo, el radicalismo y la violencia que la opinión pública asocia a la CNTE se convertirán en un lastre para las aspiraciones presidenciales de López Obrador en 2018.

La coyuntura electoral ha hecho difícil que se tomen medidas para hacer frente al escalamiento de las agresiones de la CNTE, en particular una intervención a mayor escala de fuerzas federales para poner un alto a los atropellos de los sectores más radicales del magisterio. Es probable que en los próximos días observemos respuestas más enérgicas. Lo interesante será ver si junto con las medidas de autoridad también se buscará un diálogo real con la CNTE.

Aurelio Nuño, titular de la SEP federal, ha logrado posicionarse como el principal abanderado de la reforma educativa. También ha logrado lo que hace apenas un par de años parecía imposible. A pesar del apoyo velado que la CNTE conserva en algunas instituciones estatales, los actos ilegales de sus agremiados y aliados –como las vejaciones que sufrieron los maestros de Comitán– ya no quedan invariablemente impunes. En los nueve meses que Aurelio Nuño lleva en el cargo han sido despedidos nueve mil 200 profesores por faltar a trabajar cuatro o más días consecutivos.

La mano dura es necesaria, pero no suficiente. Junto con los límites y las sanciones a los excesos del magisterio disidente, también resulta necesario establecer una mejor relación de trabajo con las autoridades educativas de todos los estados conflictivos (no sólo aquellos donde hay una buena relación entre Los Pinos y el gobernador). En particular, es necesario trabajar en la construcción de redes locales que permitan que las autoridades educativas tengan capacidad para atender las demandas legítimas de los maestros. Mientras no sea así, la CNTE seguirá teniendo peso político y capacidad de movilización, y los gobernadores y las burocracias locales tendrán incentivos para jugar un doble juego (decir en público que apoyan la reforma educativa, pero ceder ante las presiones de la CNTE y ser omisos ante los abusos de sus agremiados).

Twitter: @laloguerrero

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