Opinión

Dmitro Yarosh: el sector ultraderechista del levantamiento

Los enfrentamientos en Ucrania han alcanzado tal virulencia en buena medida porque los grupos de choque de la oposición están formados por ultraderechistas y antisemitas, que hoy son compañeros de viaje de los “moderados” y “europeístas” que tienen el visto bueno de Washington y Bruselas, aunque mañana pueden transformarse en una pesadilla para cualquier gobierno que suceda al de Viktor Yanukovich.

Incluso Time, que no ha ocultado su simpatía por los opositores, acepta que “el brazo militante de la revolución”, Pravy Sektor (Sector Derecho), comandado por Dmitro Yarosh, resulta tan impresentable que aun haciendo el trabajo sucio para los “demócratas” encabezados por la expremier Yulia Tymoshenko, encarcelada por abuso de poder y corrupción, es una de las agrupaciones de las que el Departamento de Estado pidió distanciarse a Vitali Klitschko, excampeón de boxeo y jefe del partido Udar, luego de que la cancillería de John Kerry la condenó, a principios de mes, por “agudizar las condiciones en las calles”.

De 42 años, Yarosh, padre de tres hijos que asegura nunca haber trabajado para dedicarse por entero a la causa de una Ucrania libre de influencia externa, nació en el este rusófono del país en el seno de un matrimonio obrero y entró al mundo clandestino de lo que la publicación estadounidense llama una “ideología que limita con el fascismo”, durante la desintegración de la Unión Soviética. Antes, fue reclutado por el Ejército Rojo –castigo común para los disidentes en aquella época– y fue guardia en una base de misiles nucleares; al independizarse Kiev, empezó una huelga de hambre para demandar su traslado al naciente ejército ucraniano, sin éxito.

Tridente

En 1994 regresó a Ucrania, donde se incorporó a Trizub (Tridente), banda neonazi cuyo mando asumió en 2005. Si bien los voceros de Pravy Sektor aseguran que también rechazan integrarse a la UE, pues “somos cristianos y no queremos las cosas que vemos ahí, como la idea de que los homosexuales deben tener los mismos derechos que los demás”, expone The Globe and Mail, es claro que romper los lazos con Rusia es su prioridad, igual que la de Bruselas y Estados Unidos.

Cuando haya una verdadera negociación en Kiev para reconfigurar el poder, Yarosh y su gente exigirán un asiento en la mesa. Por eso aceptan que acopiaron armas en los últimos meses, a fin de “defender a toda Ucrania de los ocupantes internos”.