Opinión

Divisas y petróleo

 
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La estrategia petrolera de Arabia Saudita

Pues sigue el movimiento en los mercados financieros. A diferencia de lo que había ocurrido antes, ahora las monedas se deprecian frente al dólar a pesar de que el petróleo se recupera un poco. Como ya antes habíamos comentado, nada raro tiene esto, puesto que el petróleo no tiene nada que ver, directamente, con el valor del peso mexicano.

Algunos, que siguen creyendo que somos un país petrolero, se imaginan este tipo de conexión, pero a mí no me parece que exista. Más bien, hemos visto en los últimos dos años un ajuste generalizado contra el dólar, que redujo el valor de las divisas y el de las materias primas. Si en lugar de usar el petróleo como referencia usáramos otro producto similar, encontraríamos el mismo comportamiento.

Si acaso, lo interesante de este mes es que el petróleo ahora se mueve en dirección opuesta a todas las divisas, lo que puede indicar que por fin se separan los precios, y cada uno empezará a ajustarse un poco más por las características propias de su mercado, y menos por la ola general de fortalecimiento del dólar.

Pero vale la pena recordar el comportamiento de estos años. Durante 2014, el precio del petróleo cayó a la mitad, mientras que las divisas perdieron entre 5.0 y 16 por ciento de su valor. El peor caso fue el peso chileno, seguido del yen (15 por ciento) y el euro (14 por ciento), y después de nuestro peso (13 por ciento) y el real brasileño (12 por ciento). El siguiente año estuvo peor, el barril cayó a un tercio del precio que tenía en enero de 2014, para enero de 2016, mientras que las monedas sufrieron ajustes, durante 2015, de entre menos 1.0 y 51 por ciento. El peor caso, por mucho, fue el real brasileño, seguido del dólar canadiense (19 por ciento), los pesos mexicano y el chileno (17 por ciento), y los dólares de Nueva Zelanda (14 por ciento) y Australia (13 por ciento).

Pero el inicio de este año fue terrible para nosotros. Para el 11 de febrero, el peso mexicano había caído 11 por ciento, mucho más que cualquier otra moneda, sobre todo considerando que algunas se habían recuperado en esos 40 días: el yen en 6.0 por ciento, el euro en 5.0 por ciento, por ejemplo.

Luego vino la recuperación, de todos, hasta el fin de abril: al que le fue mejor fue al real brasileño (13 por ciento de apreciación), luego nosotros y el dólar canadiense (10 por ciento) y el peso chileno (8.0 por ciento). Pero este mes fue otra vez bastante malo: nos hemos depreciado 7.0 por ciento hasta el día 18, y somos el peor caso, seguidos por Chile (5.0 por ciento) y el dólar australiano (4.0 por ciento). Claro que este 7.0 por ciento ocurre en poco más de dos semanas, y se nota más.

Aunque el comportamiento de los dos primeros años, 2014 y 2015, es de debilitamiento de todas las monedas y materias primas contra el dólar, eso deja de ser cierto en períodos más pequeños, como por ejemplo el que va del 4 de enero al 11 de febrero de 2016. En ese lapso, el petróleo cayó, y el peso mexicano también lo hizo, pero pocas monedas tuvieron el mismo comportamiento. Del 11 de febrero al 29 de abril, al revés, todo se recupera frente al dólar. Y en lo que va de mayo, mientras el petróleo sigue recuperándose, todas las monedas se deprecian. No el peso, todas, aunque el nuestro sea el caso más notorio.

Así pues, vuelvo a insistir en que el fenómeno que tenemos enfrente es global, está asociado al deterioro de la economía china, y hay que capotearlo. Será más fácil si convencemos al mundo de que tenemos ya un plan para ordenar nuestras finanzas, y ése empieza en Pemex. A ver para cuándo.

El autor es profesor de la Escuela de Gobierno del Tec de Monterrey.

Twitter:
 @macariomx

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