Opinión

Divide y vencerás


 
MORENA, la organización creada por Andrés Manuel López Obrador, se convertirá en el mejor aliado del PRI de cara a las elecciones de 2018.
 
Sí, leyó usted bien.
 
Nadie duda que el Movimiento de Regeneración Nacional se convertirá en partido político, a pesar de que en algunos lugares del país no ha reunido las firmas necesarias que exige la ley.
 
¿Por qué digo esto? Simple aritmética.
 
Hoy, la preferencia electoral en México está dividida en tercios. O sea, el PRI no tiene más allá del 40 por ciento de la votación (38.21 por ciento) y el resto se lo dividen PAN (25.41 por ciento) y PRD (31.59 por ciento). Los partidos restantes, la ‘chiquillada’, apenas rasca el 10 por ciento.
 
Después de su desastre electoral el PAN cayó al tercer lugar de la preferencia electoral, cosa que no ocurría desde 1988.
 
El PRD con López Obrador, más PT y Movimiento Ciudadano, consiguió 15 millones 896 mil 999 votos en la elección de 2012. 2 millones menos de los que planeaba ganar. De ellos, dicen algunos, AMLO vale por sí solo 12 millones. Y aquí viene lo interesante.
 
En la nueva lógica electoral, con MORENA compitiendo como un nuevo partido, habrá que ver cuántos votos consigue el PRD sin el Peje y cuántos le son fieles a AMLO. Eso cambia todo.
 
Además, hay que esperar a ver cómo se acomodan las cosas en el PRD. Por un lado, los ‘Chuchos’ que controlan el partido y tienen una buena relación con el gobierno federal, postulan a Carlos Navarrete para suceder a Jesús Zambrano en la dirigencia nacional.
 
Por otro lado, Marcelo Ebrard está desesperado por recuperar algo del capital político que desperdició, luego de dejar la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal y parece ¿dispuesto? a lo que sea por recuperar fuerza. Incluso a aliarse con el grupo de René Bejarano, lo más sucio dentro del PRD. Pero luego de traicionar y ser traicionado, Marcelo Ebrard tiene otro problema mayor: no tiene credibilidad.
 
Tampoco hay que descartar a Miguel Ángel Mancera, quien llegó a la Jefatura de Gobierno del D.F. con un amplísimo apoyo popular, nunca antes visto, y que, a pesar de sus problemas de imagen, mantiene una buena aprobación en las encuestas.
 
Ante esta encrucijada, algunos en el PRD están recurriendo al de siempre: Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano para dirigir, otra vez al partido y terminar con las divisiones. ¿Aceptará? ¿Podrá?
 
En el PAN no son muy distintas las cosas. El poder lo corrompió y se convirtió en un partido de tribus interesadas sólo en ganar elecciones.
 
El actual líder, Gustavo Madero, conciliador y cercano al gobierno, enfrenta la peor división en la historia del PAN. Peleado a muerte con Felipe Calderón, quién mangoneó el partido desde el gobierno, hoy busca mantenerse en la dirigencia del PAN. Se enfrenta al consentido de Calderón, Ernesto Cordero, quien desde el Senado de la República mantiene una guerra intestina sin cuartel para arrebatarle el poder.
 
Como tercera opción surge Josefina Vázquez Mota, la maltrecha candidata perdedora en la elección presidencial, quien inspira más ternura que respeto. Es cierto que no se le puede culpar al cien por ciento de la derrota en las urnas, pero sí de haber cometido un error básico. Dejó las decisiones y la dirección de su campaña a su más acérrimo enemigo: Felipe Calderón.
 
Si por alguna razón, poco probable, en la reforma electoral se aprueba la segunda vuelta para presidente, MORENA se volverá aún más importante para el PRI.
 
Lo más seguro es que en esa segunda vuelta vayan el candidato del PRI más otro. ¿Quién? Depende. Si en segundo lugar queda López Obrador, a ver cuántos del PRD votan por él y cuántos por el PRI, y cuántos panistas preferirán al PRI, que al Peje.
 
Si el segundo lugar es del PAN o PRD, y pensando en la posibilidad de que se alíen, MORENA queda al margen, pero habrá que ver cuántos perredistas o panistas inconformes con la alianza se abstienen o votan por el PRI, y la ‘chiquillada’ jugará un papel decisivo. Súmelos como quiera. ¿No cree?
 
 
Hasta el miércoles.
 
 
Twitter: @Cachoperiodista