Opinión

Divergencia de políticas monetarias

 
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Janet Yellen Fed (Bloomberg/Archivo)

Por Federico Rubli Kaiser.

Presidente del Comité Nacional de Estudios Económicos del IMEF.

Después de 8 años de mantener una política monetaria “no convencional” de una tasa de interés cercana a cero, por fin la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) dio inicio a la ansiada reversión de esa política. El nuevo ciclo se conoce como “la normalización de la política monetaria” y consistirá en ajustar al alza de manera gradual la tasa de fondos federales y de ir eliminando el programa expansivo de “relajamiento monetario cuantitativo” (QE) que consistió en la adquisición masiva de activos por parte del FED. Con ello, se irá desinflando su abultado balance sin precedentes en la historia.

Con la política de tasa de interés cercana a cero y el QE, el FED entró en terrenos nunca antes recorridos por un banco central. El veredicto contundente de qué tan exitosas fueron esas acciones está todavía por revelarse; no obstante, fue una política que contribuyó de manera importante a superar la crisis financiera de 2008-2009. Si acaso, su duración fue un tanto prolongada y el hecho de que el FED a lo largo de 2015 mostró titubeos para adoptar la normalización, introdujo un elemento de incertidumbre en las expectativas de los mercados. Es de esperarse que este elemento se disipe ahora para 2016. Así como la política monetaria expansiva fue un territorio inexplorado para un banco central, la consecuente normalización también lo será. Sobre todo, por el monto tan significativo de la liquidez que habrá que reabsorberse.

Pero hay otro factor que en 2016 llevará a la economía global a un área de incertidumbre novedosa: la divergencia de las políticas monetarias entre el FED y el Banco Central Europeo (BCE). En efecto, sus ciclos monetarios serán opuestos, pues el BCE continuará con su política de tasa cero y su fuerte programa expansivo de QE cuando menos hasta marzo de 2017. Esta divergencia contradecirá un principio fundamental de la economía global: la cooperación entre dos bancos centrales clave para el mundo. Expertos han indicado que no se cuentan con mecanismos ordenados para manejar las repercusiones internacionales de esta divergencia que será creciente. Así, la alineación de las acciones divergentes entre el FED y el BCE la asumirán los mercados, con lo que es de esperarse una mayor volatilidad en ese proceso.

Asimismo, se verá una mayor fortaleza del dólar frente al euro lo que puede complicarle al FED el poder alcanzar su objetivo de inflación del 2% y contraerá aún más las exportaciones.

Tomando en cuenta varios factores de los aquí expuestos, la última encuesta de expectativas macroeconómicas del IMEF, muestra una leve mejora en la expansión del PIB en 2015 (2.4%) junto con una inflación muy baja (2.6%). Para 2016 la encuesta revela un PIB creciendo al 2.8% y un repunte en la inflación a 3.4%. Debe reiterarse que avances en la instrumentación de las reformas estructurales podrán resultar en una expansión mayor del PIB, pudiendo acercarse cuando menos, a un 3%.

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