Opinión

Diseño funcional de hospitales

10 febrero 2014 4:16 Última actualización 24 marzo 2014 21:27


 

Un hospital es un lugar en el que nadie en su sano juicio quisiera estar y si es posible, ni siquiera visitar a un enfermo. Un hospital pertenece a la industria -¿al negocio?- del diagnóstico, del tratamiento y de la incierta curación. En él muere gente. Muchas veces por causas que no tenía cuando entró por su propio pie. Salir pronto y el anhelo de vida son los sueños de los internos. En un artículo del NYTimes titulado “Medicine’s Search for Meaning”, el autor menciona que cada día -en cada establecimiento hospitalario- “se  muestra que el sistema del cuidado de la salud está en crisis”. Sin embargo, parece no existir en nuestro país, desde las autoridades sanitarias, un verdadero compromiso por mejorar la calidad de los servicios médicos, tanto en hospitales públicos como privados. Es más, en estos se busca la forma de atraer más clientes ricos. ¿Cómo? A través del diseño y la construcción de hospitales con la fachada más ostentosa y extravagante. A esto se le llama “utilitarian architecture”. Tales diseños no pretenden mostrar únicamente una arquitectura moderna, sino “vender” los servicios de la institución donde la utilización de las nuevas tecnologías aplicadas a la medicina están presentes. Lo malo, lo sabemos todos, es que el trato humano y compasivo al enfermo y sus familiares no está tomado tan  seriamente como el diseño de su fachada. La medicina es un negocio. Los hospitales con diseño estrambótico atraen a los familiares -estatus-, no a  los enfermos. Al mismo tiempo, la tendencia en el diseño interior de los grandes hospitales debería ser minimizar las molestias y fatigas al enfermo,  reducir la posibilidad de infecciones y contaminación mejorando el tratamiento microbiológico del agua en las cisternas y la evacuación y eliminación sanitaria de los desechos hospitalarios. El servicio y la funcionalidad deben considerarse en el diseño. La intención es reducir el tiempo de desplazamiento y transportación del paciente entre las diferentes unidades del hospital. Incluyo un elevador únicamente para los pacientes acostados en una camilla. El problema es que en la mayoría de los hospitales en México su expansión es producto de toscos agregados y expansión basados en razones financieras. La tranquilidad y la comodidad de los pacientes para que  se sientan como si estuvieran en su casa no son primordiales. Tales ampliaciones hospitalarias producen ansiedad y tensión. Los hospitales muy viejos deben ser demolidos. Todo diseño moderno de hospitales debe tomar en cuenta las necesidades psicológicas del paciente; leer, escribir, música, aire fresco, buen olor, ausencia de ruido nocturno: no más de 40 decibelios,  sin timbre de teléfonos ni sonido local en los pasillos, ni demasiada luminosidad en las noches, ni llegada intempestiva de helicópteros con torturantes 105 decibelios. Que el enfermo decore su habitación con cuadros pósteres de su gusto. Vista al exterior (flores y follajes) y colores placenteros. La British Medical Association en Inglaterra ha dicho que el diseño humano de un hospital puede reducir el tiempo de recuperación de un enfermo. La exposición a la luz del día reducirá la depresión junto con el trato digno y la  mayor privacidad, eliminando los largos corredores que fatigan a las enfermeras. ¿Puede ser eficiente una enfermera que camina de 8-10 Km en un turno para visitar a sus enfermos? Ayudará mucho evitar los cuartos con 4 a 8 camas con 1.5 m de distancia entre ellas y sólo separadas por cortinas. Desgraciadamente para un hospital público resultaría casi imposible contar con cuartos con baño para un solo paciente. Un hospital funcional no debe tener más de 500 camas.  comunicacion_medica08@yahoo.com Twitter:  @SalvadorGLignan