Opinión

Dinero de campañas, 
para la reconstrucción

 
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Casa dañada por el sismo

Después del sismo no podemos esperar la calma. En Puebla, Morelos y la Ciudad de México hay huellas que jamás se borrarán, ni el dolor amainará entre quienes perdieron a un ser querido. Días antes del 19 la tragedia había llegado a Oaxaca y Chiapas, hoy son cinco entidades en situación de desgracia las que se aprestan a enfrentar la otra realidad, la de la reconstrucción, el albergue permanente y la atención psicológica, entre otras prioridades.

A estas horas todavía hay quienes siguen esperando el milagro de encontrar con vida a familiares, amigos, compañeros de trabajo; y los brigadistas hacen el último intento por alcanzar vidas, por llegar a ellas y sacarlas de los escombros, porque la esperanza muere al último.

Así, esperanzados y solidarios con las víctimas del temblor, nos llena de orgullo las muestras del cariño expresado para quienes no hace falta conocer, pero de antemano se sabe que necesitan la ayuda.

Además del movimiento solidario por ayudar en la emergencia que viven cientos de familias, ha surgido una iniciativa ciudadana a la que de inmediato, sin pensarlo dos veces, se le siguen sumando adeptos y su fuerza tiende a llegar hasta el mismo Palacio de San Lázaro.

“Tenemos que unirnos para exigir que los partidos políticos no reciban ningún dinero para campañas. No queremos ver espectaculares, ni volantes ni promocionales en TV ni radio. El dinero queremos que se utilice para México, para reconstrucción”. Es el texto de la propuesta con origen ciudadano, cuya respuesta de adhesión ha sido inmediata entre los receptores del mensaje, así, sin mayor interés que la solidaridad con los afectados por el sismo.

Ante propuestas de iniciativas ciudadanas, entre ellas la ley 3de3, SinDineroNoHayVotos o NoAlFiscalCarnal, nuestra clase política se dividió con posicionamientos de tipo político, o bien no han querido entrarle de lleno a esos temas; pero se antoja difícil que en esta ocasión puedan hacerse a un lado, porque saben que si de por sí no pasan por buen momento en materia de confianza y credibilidad, hoy más que nunca su actuar es observado por la ciudadanía a la que dicen representar.

Ante el hartazgo de las dispendiosas campañas políticas, la propuesta es muy simple. Se plantea que parte de los recursos destinados a los partidos políticos sean canalizados para la reconstrucción. No es mucho ni imposible lo que se propone, se habla de 20 por ciento de las prerrogativas a partidos, pero también de recortes a los presupuestos millonarios de instituciones como el Instituto Nacional Electoral o el mismo Tribunal en la materia, que poco hacen por controlar y trasparentar los gastos en tiempos de campañas, y que a la luz pública son como una bofetada a los electores que en general viven en medio de tantas necesidades.

El secretario de Hacienda y Crédito Público (SHCP), José Antonio Meade, declaró que ante los efectos del sismo es probable que se hagan ajustes al Paquete Económico para 2018, presentado el 8 de septiembre a la Cámara de Diputados, en tanto que el presidente de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados, Jorge Estefan Chidiac, ha anunciado que por los daños de los sismos se prevén reasignaciones presupuestales para 2018.

La propuesta ya está. Toca ahora al Congreso de la Unión hacerla realidad, porque aunque la iniciativa se ha dirigido en un primer momento al INE, serán los diputados federales quienes aprueben los dineros en PEF del año entrante, y éstos deben ser etiquetados para que no se utilicen para otra cosa que no sea la ayuda humanitaria o la reconstrucción que se requerirá una vez que concluyan los trabajos de rescate.

Y más, que esos recursos sean vigilados escrupulosamente para que no sufran desvíos o se usen con fines políticos, lo que necesariamente nos lleva a pedir que en esa reasignación de recursos no se autorice a los partidos hacer ¿donaciones?, como si el dinero fuera de ellos. Ya lo dijimos, no son tiempos de promociones personales o partidistas, son tiempos de ayudar, de solidaridad.

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