Opinión

Dinámica

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Senado de la República. (Cuartoscuro)

Voy a interrumpir momentáneamente el tema educativo, pero creo que conviene notar desde ya la gran diferencia en la recepción de los últimos dos textos de esta columna. El jueves, al describir la tragedia educativa, hubo aplauso casi general; el viernes, al describir dos elementos de ella: tiempo y dinero, no ocurrió lo mismo. Aunque regresaré al tema, apunto esa muestra de nuestras dificultades generales: coincidimos cuando hay una crítica general, dejamos de hacerlo cuando se presentan detalles. Dicho de otra forma, estamos lejos de tener un consenso acerca del rumbo del país. Y por eso la política es tan relevante, porque es el espacio en donde se enfrentan estas visiones tan distintas sobre qué hacer con México. Y ahí también ocurre: hay acuerdo casi general de que los políticos no sirven, pero nada más. De ahí es de donde surgen ideas como las candidaturas ciudadanas, o independientes, que son muy absurdas, pero llamativas.

De forma milagrosa, los políticos mexicanos lograron acordar, al inicio de este sexenio, una cantidad muy importante de reformas muy profundas. No es un evento normal, ni en México ni en ningún país, pero se trataba de la conclusión impostergable del proceso iniciado hace dos décadas. Ese milagro fue castigado en las urnas con una pérdida de votos de los tres partidos del Pacto por México. Nuevamente, el público critica, descalifica, y nada más. Acabaron votando por independientes y partidos pequeños, que si logran crecer recibirán el mismo trato que los grandes.

Pero por algo los tres partidos tienen ese tamaño: los tres renuevan dirigencia, los tres entienden la señal de los votantes. En el partido del gobierno, por fin se rompe la burbuja, y dejan pasar a la dirigencia nacional a Manlio Fabio Beltrones, el político de mayor experiencia y efectividad que tenemos hoy. Sólo como muestra, revise usted lo ocurrido con la Legislatura que termina, en la que la Cámara de Diputados dejó de ser, como lo era desde 1997, el gran circo. A pesar de que Beltrones no es joven, su presidencia será aire fresco para el PRI.

En los otros dos partidos, parece que la idea de rejuvenecer la dirección les ha llamado la atención. En esta columna hemos insistido en que las elecciones no tienen ya que ver con la dimensión izquierda-derecha, sino con temas del siglo XXI. Quienes sigan hablando del mercado laboral quedarán muy pronto marginados. En los países europeos, por el fracaso del estado de bienestar; acá, por el tamaño de la informalidad. En todos lados, porque el cambio tecnológico en verdad está cambiando la sociedad. Aunque ser joven no implica necesariamente entender este proceso, ayuda. Y más para hacer política.

En el PAN se disputan la presidencia Ricardo Anaya y Javier Corral. Por los argumentos expresados, me parece que sería preferible para ese partido elegir a Anaya, pero ellos decidirán. En el PRD ya se acordó relevar a Carlos Navarrete, y los nombres que suenan son ya de otra generación: Belaunzarán, Mojica, Robledo, Ríos Piter. No sólo puede tratarse de una nueva presidencia, sino de un relevo general en ese partido.

Aunque en México nos quejamos mucho de nuestros políticos, en comparación internacional me parecen destacados. Pudieron acordar reformas profundas, leen bien a sus votantes, transforman sus ofertas. Si lo duda, voltee a ver las elecciones en Estados Unidos, o el panorama en España, o al país que guste. Es cierto que México no funciona bien, pero cada vez me convenzo más de que no es por sus políticos. Al menos, no principalmente por ellos.

El autor es profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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