Opinión

Dinámica de la educación

    
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Secundaria. (educación)

Ayer comentamos con usted los datos del primer indicador de la publicación Education at a Glance de la OCDE (que en español se llama: 'Panorama de la educación', por cierto). Esos datos se refieren a la población que tiene entre 15 y 64 años de edad, de forma que personas que terminaron de estudiar hace 40 años siguen pesando en las cifras. Cuando nos concentramos en los que acaban de salir, la población que va de 25 a 34 años, las cosas no mejoran mucho en México: sólo 22 por ciento alcanza educación terciaria; seguidos por Italia, con 26 por ciento; Hungría y Turquía, con 30 por ciento, y Alemania, con 31 por ciento. En el otro extremo: Luxemburgo, con 51 por ciento; Reino Unido, con 52 por ciento; Japón, con 60; Canadá, con 61, y Corea del Sur, con 70 por ciento. Peor aún, en lo que va del siglo, México ha incrementado en sólo cuatro puntos la proporción de personas en este nivel, sólo Finlandia tiene un peor desempeño, con dos. Nos siguen España, con siete; Alemania y Bélgica, con ocho puntos, y en el otro extremo: República Checa, Turquía, Portugal y Eslovaquia lo han incrementado en 22 puntos. Reino Unido y Suiza, en 23; Eslovenia y Letonia, en 25; Luxemburgo y Polonia, en 29 puntos, y Corea del Sur, en 33.

Finalmente, en cuanto a las disciplinas que estudian quienes llegan a licenciatura y posgrado, México es líder en dos de ellas: negocios, administración y leyes, en donde está el 35 por ciento de nuestros jóvenes; e información y comunicaciones, en donde tenemos a 7.0 por ciento. En todas las demás estamos más bien cerca del fondo: en artes, humanidades y ciencias sociales, está el 12 por ciento frente al mínimo en la OCDE, de 10 por ciento. En ciencias naturales y matemáticas tenemos a 3.0 por ciento, casi el mínimo, que es de 2.0 por ciento. En ingeniería estamos a media tabla, con 16 por ciento (el mínimo es 9.0 por ciento y el máximo es 28), pero en salud regresamos al fondo: 9.0 por ciento, cuando el mínimo en la OCDE es de 6.0 por ciento.

Con frecuencia se habla de la importancia que tiene el desarrollar investigación, ciencia y tecnología en México, porque la competencia depende de ello. No tengo duda al respecto, pero tampoco creo que podamos hacerlo. Los datos que hemos visto muestran por qué: tenemos muy pocos jóvenes en educación superior y, entre ellos, demasiados en administración y leyes. No lo sé con certeza, pero creo que una proporción muy grande de ellos está en esas disciplinas,porque sus maestros de primaria y secundaria lograron infundirles miedo a las matemáticas y las ciencias.

Al respecto, debemos recordar que en la prueba PISA de 2015 confirmamos que tenemos un serio problema con la educación. Aunque no terminamos muy mal en el puntaje promedio en la prueba (sólo Chile y Uruguay están por encima de México en este indicador), cuando lo que comparamos es el número de jóvenes en nivel de excelencia, somos prácticamente el peor de América Latina, apenas arriba de República Dominicana. Esto significa que nuestro sistema educativo es extraordinariamente igualitario: aplasta a todos hasta dejarlos iguales.

En nivel de excelencia, México tiene apenas a 0.3 por ciento de sus jóvenes, mismo nivel de Perú e inferior al de Costa Rica, que tiene a 0.4 por ciento. Pero Argentina tiene el doble, 0.8 por ciento; Brasil, 1.0 por ciento; Chile, 1.6 por ciento, y Uruguay, 1.8 por ciento. Todos los números se ven pequeños, pero lo que significan es que Brasil produce el triple de jóvenes en excelencia (con una población del doble de la nuestra), mientras que Chile multiplica la proporción por cinco y Uruguay por seis (con poblaciones mucho menores).

La escasez de jóvenes en nivel de excelencia repercute tanto en la cantidad que estudia licenciatura, como en la disciplina elegida. Nuestro sistema igualador acaba siendo la fuente del rezago.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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