Opinión

Dinámica de expectativas 2016

 
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Agustín Carstens, jefe del Banco de México

El mundo nos sorprende y los factores a considerar en el diseño de escenarios económicos se suman y restan de la realidad, a veces sin verlo venir. Así, las expectativas de las principales variables económicas a nivel local han cambiado desde inicios del año. En algunos caso sólo levemente, mientras que en otros en magnitud significativa. En esta ocasión optamos por hacer un nuevo corte y comprar las expectativas más recientes de la Encuesta Banamex (6 de mayo) con aquellas levantadas en la primera encuesta del año (7 de enero).

En el ámbito de las expectativas de crecimiento económico, el consenso de analistas ha revisado consistentemente a la baja el estimado para el año en curso. Este no es un fenómeno nuevo, este tipo de revisiones se han presentado durante los últimos años, no sólo a nivel local sino a nivel internacional. Lo anterior se ha relacionado con un flujo de cifras de crecimiento económico que en general han decepcionado a nivel mundial en la era posterior a la gran recesión de 2009. En particular, la expectativa del consenso para el crecimiento de México de este año se ubica actualmente en 2.3 por ciento, frente a una de 2.5 por ciento en la primer Encuesta Banamex del año (7 de enero).

En el caso de la inflación, la actual expectativa de cierre del año coincide con la anticipada desde inicios del mismo, 3.2 por ciento. Sin embargo, la perspectiva inició el año desplomándose desde niveles superiores a 3.5 por ciento (registrados en la Encuesta Banamex hacia noviembre de 2015) hacia 3.1 por ciento para después volver a repuntar a 3.3 por ciento en marzo y corregirse a la baja hasta alcanzar el citado 3.2 por ciento. Sin embargo, lo que es cierto es que el consenso ha anticipado una inflación baja y dentro del intervalo de variabilidad de Banxico (3.0 +/- 1.0 por ciento).

En el caso del tipo de cambio, la expectativa de cierre de la cotización del peso frente al dólar actualmente se ubica en 17.90 para el cierre de 2016. Lo anterior contrasta con una expectativa al inicio del año de 17.10. Así, el consenso ha migrado hacia una visión de un peso más debilitado.

Los anteriores factores ayudan sin duda a explicar el contexto en el cual en consenso de la Encuesta Banamex ha retrasado la expectativa de la próxima alza en la tasa de política monetaria de Banxico desde abril de 2016 hasta septiembre del mismo año. Sin embargo, el monto total de incrementos anticipados en puntos base (pb) se mantiene cercana a 50 pb, aunque vale la pena recordar el alza sorpresiva de 50 pb en febrero.

Así, la anterior reseña nos recuerda que los pronósticos son sólo eso, pronósticos, y deben ser entendidos como cifras que penden de supuestos específicos sobre la realidad. Así, cada vez que los datos observados ponen a prueba y superan a tales supuestos, más nos vale reevaluar nuestros pronósticos y hacer modificaciones, de ser necesario.

En tal sentido, es importante subrayar cómo los supuestos iniciales de crecimiento se han visto consistentemente decepcionados los últimos años, en el contexto de un proceso que ha sido asociado por algunos como una desaceleración secular a nivel mundial. En tanto, los supuestos inflacionarios a nivel local han sido sorprendidos en general por el volátil componente de precios agropecuarios y las presiones sobre los precios de mercancías. En tanto, el pronóstico de tipo de cambio ha sido afectado en buena medida por consideraciones de política monetaria relativa, temores de desaceleración global y caída en precios de materias primas.

Como consecuencia, la expectativa de política monetaria se ha adaptado a los cambios de supuestos, hacia una expectativa de una acción más tardía por parte de Banxico.

El autor es subdirector de estudios macroeconómicos y de mercados en la Dirección de Estudios Económicos de Banamex. Las opiniones expuestas son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la visión de Banamex.

Twitter: @joelvirgen

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