Opinión

Dilma vs. Neves

La primera ronda electoral en Brasil del domingo arroja una serie de lecciones para entender al gigante sudamericano. A pesar de los números provenientes de encuestas locales que hace un mes colocaban a Marina Silva (Partido Socialista Brasileño) empatada con la presidenta Dilma Rousseff (Partido de los Trabajadores) e incluso, por un breve período y marginal distancia por encima de la heredera de Lula, Silva se derrumbó. Varios son los elementos que jugaron en ese sentido, más allá de la estrecha competencia entre dos mujeres cuya distancia política no es tanta. Ambas fueron integrantes del gabinete de Luiz Inácio Lula da Silva y formaron parte del mismo partido político.

El primero es que el perfil exclusivamente ambientalista de Silva no fue suficiente para capitalizar el descontento por una economía que dejó de crecer. Amplios sectores de las clases populares y trabajadores añoran los años en que bajo la batuta de Lula, Brasil alcanzó niveles de crecimiento récord y sostenidos por más o menos ocho años. Dilma representa un perfil más rígido, más profesional y menos carismático en relación a su antecesor; consciente de ello, la presidenta pidió ayuda y respaldo a su mentor con quien realizó campaña en las últimas dos semanas. El resultado fue de alto impacto: Dilma recuperó puntos que la colocaron con una cómoda ventaja de ocho y hasta diez puntos.

Terminaron siendo poco más de 20. El derrumbe de Silva tiene que ver con Lula haciendo campaña por su candidata y el partido que fundó. Los números finales señalan 41.6 por ciento de los votos para la señora Roussef, 21.3 por ciento para Marina Silva. Pero la gran sorpresa del proceso fue la creciente figura de Aécio Neves (Partido de la Social Democracia Brasileña-PSDB) quién acaparó 33.5 por ciento de los votos robando el segundo sitio a Marina y también a buena parte de sus electores.

Neves sostiene un discurso más liberal en economía, apertura, comercio, disminución de aranceles, etcétera. Neves es nieto de Tancredo Neves, el inolvidable candidato y triunfador de la transición, las primeras elecciones libres después de la dictadura, que ganó y murió poco antes de tomar posesión. Existe ahí un elemento nostálgico y emocional que ha sido útil para su campaña. Las últimas encuestas daban empate a Neves frente a Silva, pero la jornada resultó considerablemente más favorable para Neves al otorgarle una ventaja de más de 12 puntos, por encima de la suplente, que asumió la candidatura después del trágico accidente aéreo de Eduardo Campos.

Así, Brasil enfrentará una segunda vuelta porque Dilma no alcanzó la mayoría indispensable para asegurar la presidencia. Hay 8.1 puntos de distancia entre ellos después del domingo, una diferencia compleja pero no imposible ante el retiro de Silva. La clave estará en el respaldo que la candidata del PSB otorgue a alguno de quienes la derrotaron. Ese apoyo expreso no garantiza que su 21 por ciento se traslade de forma automática; sin embargo, si apunta una tendencia de preferencias para hacer la contienda más competitiva. Silva está más cerca en el discurso a Dilma, pero puede acordar con el PSDB y respaldar a Neves a cambio de compromisos y posiciones. Lo veremos durante las siguientes tres semanas, la segunda vuelta es el 26 de octubre.

Twitter: @LKourchenko