Opinión

Dilema del PRD

   
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 [Jesús Zambrano/Presidente nacional del PRD/Imagen de archivo/Cuartoscuro]  Hay que evitar que Pacto por México se vaya al naufragio.

A diferencia de la mayoría de los partidos políticos con registro nacional, el futuro del Partido de la Revolución Democrática (PRD) está a la vuelta de la esquina y para ser más claros éste tendrá definiciones importantes en el proceso electoral de 2017. El resto de las organizaciones partidistas tendrán que esperar a la cita de la madre de todas las elecciones, la presidencial, para ver qué sigue.

Para nadie es un secreto que el PRD, desde la salida de sus filas de sus dos más prominentes líderes, Andrés Manuel López Obrador y Cuauhtémoc Cárdenas, hace enormes esfuerzos por sobrevivir en el escenario político del país, y la estocada casi de muerte se lo dio el naciente partido Morena en la elecciones de junio del año pasado, al arrebatarle a los del sol azteca la gobernabilidad de casi la mitad de las jefaturas delegacionales en su principal bastión de poder, la Ciudad de México.

Para el PRD el escenario es incierto. Como partido de izquierda su base militante se dividió por el surgimiento de Morena y en lo ideológico también ha ido a la baja por sus alianzas electorales que recientemente realizó con el llamado partido de la derecha, Acción Nacional (PAN). Es cierto, los amarillos podrán argumentar que en esa estrategia lograron sacar del Poder Ejecutivo al PRI en los gobiernos de Veracruz, Durango y Quintana Roo, pero es una realidad que quien más ganó con esa unión de fuerzas fueron los del blanquiazul, ya que los perredistas quedaron como simples acompañantes a la hora de los triunfos en dichas entidades.

Consciente de esa situación, el presidente del PRD en la CDMX, Raúl Flores, dice que su partido “tiene que repensar sus posibilidades electorales reales, porque si otra vez es el pragmatismo absoluto lo que lleva al PRD a unir fuerzas con la derecha, será un fracaso, pues en términos reales ha sido por una cuestión práctica de ganar elecciones, pero no se ha avanzado en mejorar las condiciones de vida”.

Al reconocer que el color de su partido se ha decolorado por ese tipo de alianzas, y hasta cierto punto hoy luce pálido, el también vicecoordinador del Grupo Parlamentario del PRD en la ALDF, apunta que “antes de caer otra vez en la tentación pragmática de unir fuerzas con otros signos políticos, para ganar elecciones sin avanzar en el mejoramiento de las condiciones de vida de los mexicanos, el PRD tiene que reflexionar en cómo es posible que el partido que tiene el mejor programa social y el programa político más avanzado, hoy siga inmerso en el escándalo y en medio de cuestionamientos”.

Tal vez por ello, en medio de un escenario incierto, con un partido desdibujado, los del sol azteca han visto en el incremento de los precios del combustible –que se dará a partir del primer día del año nuevo– una oportunidad para reinventarse o relanzarse políticamente hablando. El vicecoordinador del PRD en la Cámara de Diputados, Jesús Zambrano Grijalva, a través de su cuenta de Twitter, invitó a los usuarios a dejar de cargar gasolina los tres primeros días del año nuevo y a esa campaña mediática en redes sociales la denominan Revolución Pacífica.

Es evidente que, salvo los del PRI y sus aliados, se espera que todas las fuerzas políticas opositoras al gobierno salgan a la calle para desacreditar a la actual administración por la implementación de la medida conocida como el gasolinazo, y los del PRD en la CDMX son los más activos, porque les urgen votos y saben que una alianza con el PAN rumbo a la elección del Estado de México los podría poner al borde de la muerte política, de ahí su activismo con el tema del gasolinazo. Aquí cabría una pregunta: ¿esa estrategia les alcanzará para sobrevivir?, muchos opinan que no, pero ese es precisamente el dilema del PRD.

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