Opinión

¿Diferencias entre los partidos políticos?

 
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Frente Ciudadano

Los partidos políticos en México nos demuestran una vez más que todos son iguales. La única variedad son los matices, pero al final queda claro que el interés de ellos es el mismo: ellos. Después de los lamentables acontecimientos del 19 de septiembre cobró fuerza una iniciativa ciudadana que pedía que dichos organismos regresaran el cien por ciento de sus prerrogativas electorales para el año dos mil dieciocho, que según varios cálculos se estima serían de alrededor de doce mil millones de pesos. Esta iniciativa había sido comentada en su momento por Andrés Manuel López Obrador después del terremoto del día siete del mismo mes y año, actitud que le valió una serie de descalificaciones por parte de otros partidos y autoridades electorales, que escudándose en argumentos legaloides se oponían a dicha propuesta por considerar que la entrega de esos recursos a los damnificados sería contraria a la ley. Parece ser que dichos recursos vienen etiquetados y deben utilizarse únicamente para aquello que fueron destinados –en este caso para el proceso electoral- y se considera ilegal que con dichos recursos fiscales, que provienen del pago de contribuciones de los ciudadanos se destinen al rescate del país. Esa propuesta de López Obrador cobró fuerza después del terremoto que tuvo lugar apenas doce días después, afectando de manera muy importante el centro del país y la capital del mismo. Se comenzó una iniciativa ciudadana que pedía que los partidos devolvieran al erario público el cien por ciento de los recursos que se les destinarían para el proceso electoral federal del dos mil dieciocho a lo que los partidos, accedieron…a su modo. El primero en aprovechar esta propuesta con un oportunismo ramplón fue el llamado “Frente Ciudadano” que conforman el PRD, PAN y MC. Decidieron que “donarían” para la reconstrucción el cien por ciento de sus prerrogativas, lo que les valió el reconocimiento social hasta que matizaron su propuesta: Renunciarían al cien por ciento si, y sólo si, el Gobierno Federal instrumentaba un plan de austeridad de sesenta mil millones de pesos. Obviamente, esa propuesta muestra el cinismo y la hipocresía de los dirigentes de dicho frente, ya que se disculparán por no renunciar a sus prerrogativas diciendo que ellos sí querían, pero que al no reducir el gasto el gobierno federal, entonces ellos se verán obligados a mantener su gasto. Morena desde el principio dejó bien claro que su propuesta era demagógica, ya que harán una especie de fundación de ellos, conformada por ellos, controlada por ellos, y en que se decida lo que van a donar y a quién, decisión que también la harán ellos. Total que serán ellos los que decidan qué regalar y quien regalarle, como lo harían en campaña. Demagogia e hipocresía pura. Y por raro que parezca, el único partido –de los que importan- que realmente renunció a parte de sus prerrogativas, fue el PRI– aquí es donde le preguntan al columnista cuánto le pagaron y quien es su patrón teniendo como único fundamento su propio fanatismo e ignorancia- renuncia que a juicio de quien esto escribe no logrará revertir ni un poco la terrible imagen que tiene dicho partido como un instituto político corrupto y deshonesto. Esta imagen se la ha ganado a pulso. Y entonces cabe mencionarse, ¿realmente el llamado “frente” pensará que el electorado habrá de creer en su propuesta que tiene como finalidad lavarse la cara mientras que gastan a manos llenas? ¿Logrará convencer Morena a los ciudadanos indecisos de que la pureza de sus designados para gastarse dicho dinero en lo que su propia iluminación decida será totalmente desinteresada? ¿Logrará el PRI que se le crea que dichos recursos no habrán de ser sustituidos con gasto gubernamental para favorecer su campaña y a su candidato? Cuesta trabajo creer que los partidos políticos sigan desdeñando la inteligencia ciudadana haciendo como que hacen y no hacen nada. Lo que de nueva cuenta no ve nuestra miope y mediocre clase política es que en este momento existe una sociedad civil actuante y vigilante que habrá de fiscalizar sus decisiones y cobrárselas en el proceso electoral del próximo año. Ellos, apuestan al olvido ciudadano y a la apatía, sin contar que por efecto de las tragedias recientes la ciudadanía está casi al punto de repetir el lema que se decía en Argentina en las épocas de los cacerolazos “que se vayan todos, que se vayan a la mierda”. 

Twitter: @carlosjaviergon

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