Opinión

Diez años de
Policías reprobadas

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Policias de Puebla mantienen paro de labores. (Tonatihu Avelino)

Cinco cabezas fueron arrojadas en un bar de Uruapan el 6 de septiembre de 2006. Aunque ese hecho no constituyó el primer signo de la descomposición que se vivía en el país, sí puede considerarse una especie de anticipo de múltiples escenas de horror que veríamos desde entonces.

Han pasado casi diez años. La presidencia de la República cambió de partido pero la crisis de inseguridad sigue. Sólo por mencionar dos ejemplos de este 2016: esta semana, y apenas unos días después del secuestro ahí de más de veinte personas, de nueva cuenta en Arcelia, Guerrero, ha sido secuestrada una familia; y en Veracruz cinco jóvenes fueron entregados por policías a delincuentes.

En diciembre, por si hiciera falta recordarlo, se cumplirán diez años del inicio de la guerra contra el narco por parte del presidente Felipe Calderón. ¿Se puede comenzar a hacer un balance sobre lo que ha ocurrido en esta década sangrienta?

Algunos dirán que hoy los homicidios dolosos van a la baja. O que son menos que en el sexenio anterior. O que ya no vemos las carnicerías humanas que en su momento atestiguamos en Nuevo León, la región de la Laguna, en Chihuahua, en Jalisco, en Michoacán, en Baja California… Tendrán algo de razón.

Sin embargo, de los balances que sería obligado hacer, en ocasión de estos diez años, el del tema de las policías estatales no pinta nada bien una década después.

Ayer la organización Causa en Común dio a conocer que en desarrollo policial prácticamente la mitad de las corporaciones policíacas del país están reprobadas. Y de las que pasan, muchas apenas si lo hacen de panzazo.

Causa en Común presentó este martes el Semáforo de Desarrollo Policial. Se trata de cuatro indicadores sobre la operación de las Policías que la ley obliga desde 2009.

Luego de evaluar los rubros de sistema profesional de carrera policial, profesionalización de los cuerpos policíacos, certificación integral y régimen disciplinario esa organización concluye que sólo la Policía de Querétaro tiene una calificación buena (9.1), mientras la mayoría promedia 6.1.

Diez años después del estallido de la crisis de inseguridad, las Policías de las siguientes entidades reprueban en certificación integral: Guerrero, Jalisco, Michoacán, Morelos, Nayarit, Puebla, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sonora, Tabasco, Tlaxcala, Veracruz, Yucatán y Zacatecas.

Causa en Común destacó además que con “datos del Centro Nacional de Certificación y Acreditación (CNCA), del Sistema Nacional de Seguridad Pública, arrojan que en control de confianza al corte de noviembre de 2015, un 7.18 por ciento de los policías estatales reprobados a nivel nacional siguen en activo y 20.37 por ciento de los policías estatales a nivel nacional no han sido reevaluados”. (http://bit.ly/1Njfe86)

La discusión del Mando Único, reactivada tras el asesinato de la alcaldesa de Temixco al comenzar 2016, resultará fallida si no aceptamos que intentos (o remedo de intentos) recientes por generar Policías efectivas y confiables simplemente han sido proyectos tirados a la basura o mediocremente ejecutados.

Tras una década de violencia en México, nada garantiza que las cifras de la inseguridad sigan (si hemos de hacer caso a los optimistas) a la baja. Menos aún si, por más que se habla al respecto, no se avanza en la conformación de cuerpos policíacos dignos de ese nombre.

Twitter: @SalCamarena

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