Opinión

Diazordacismo hoy: Osorio y Aguirre Rivero

La actitud de Miguel Ángel Osorio Chong frente a los estudiantes del Politécnico mostró una faceta abierta y dialogante del actual gobierno, que los propios manifestantes no se esperaban.

Tan formados en los estereotipos de una prensa “de izquierda” anquilosada que repite y no piensa, seguramente los promotores de las manifestaciones esperaban una respuesta como la que un día como hoy, hace 46 años, diera Gustavo Díaz Ordaz en Tlatelolco.

No fue así. El secretario de Gobernación no orquestó una emboscada para poner punto final sangriento a un movimiento, sino que salió a la calle, se subió al templete (cortesía del SME) y habló con los estudiantes.

La sorpresa de los organizadores de la marcha fue grande cuando el secretario Osorio les planteó sentarse de inmediato a resolver el decálogo de su pliego petitorio, al grado que dijeron que no. Que mejor el viernes, cuando haya pasado la emblemática fecha del 2 de octubre.
¿No que iban por solución a Gobernación? Se las ofrecieron, solución ya, y dijeron que todavía no. ¿De qué se trata entonces?

Dejémoslo en que estaban desconcertados por la actitud abierta del gobierno para resolver de inmediato sus exigencias, cuando ellos esperaban la actitud que pintan algunos moneros de la prensa “de izquierda”, que dibujan a los funcionarios federales como émulos de Díaz Ordaz.

El problema no está solucionado, pues falta por desahogarse el pliego petitorio, donde todos los puntos se van a revisar, y en algunos tendrán la razón los estudiantes y en otros no.

Vamos a ver si ahora los estudiantes dan muestras de apertura y desisten del “todo o nada” que caracteriza a los movimientos radicales, y entran en una negociación razonable.

Que se vaya la directora del Politécnico tiene sentido, porque metió a la institución en una crisis que luego no supo manejar, pero que un estudiante se gradúe de ingeniero sin haber pasado todas las materias requeridas es otra cosa.

La solución al conflicto, como quedó demostrado, no va por la vía de la fuerza, sino por la del diálogo, por escucharse mutuamente con civilidad y resolver con sentido común.

Donde sí hubo diazordacismo fue en Guerrero, con varios jóvenes asesinados y otros más desaparecidos en el gobierno de “izquierda” de Ángel Aguirre Rivero, quien llegó al poder apoyado por el PRD, PT y Movimiento Ciudadano.

Guerrero ciertamente es un estado difícil, pero cuando lo gobierna un político evasivo y poco abierto al diálogo como Ángel Aguirre, la situación es peor.

Es cierto que los normalistas de Ayotzinapa robaron camiones de la central de autobuses, en los que pensaban venir al Distrito Federal a las manifestaciones del 2 de octubre. Pero frenarlos a balazos, matar estudiantes y luego disparar contra camiones sospechosos y taxis, es un acto salvaje.

El gobierno de Iguala, surgido del mismo conglomerado de “izquierda” que llevó al poder a Ángel Aguirre, reaccionó de manera desmedida ante un delito de los estudiantes de Ayotzinapa. Si esos crímenes los hubiera cometido la policía de un gobierno panista o priista, hoy estarían en la picota pública, al borde de la caída.

Aguirre Rivero deja hacer y deja pasar en su estado, mientras se acumulan los muertos y los conflictos. No pasa nada. El diazordacismo tiene la bendición de los voceros de la izquierda.

Twitter: @PabloHiriart