Opinión

Días de guardar y sacar

 
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Papa.

Gil ha soportado con gran ardimiento y coraje los días entregados a la Iglesia católica. Cuando el avión de Alitalia se acercó al hangar presidencial, Gil ya lo sabía: Valentina Alazraky venía a bordo. Sin ella en el micrófono, nada hubiera sido igual pues lleva toda la vida como corresponsal en el Vaticano y sabe muchas anécdotas interesantes y curiosas de los papas. Francisco se despierta a las cuatro y media de la mañana a rezar, su santidad habitó un departamento de 60 metros cuadrados, el Sumo Pontífice, austero, mandó los Mercedes Benz al desván y circula en un Jeep, no usa zapatillas rojas sino unos botines ortopédicos y adora hacer añicos los protocolos, la gran cruz que lleva sobre su pecho no es de oro sino de plata, nos dijo Valentina. Muy emocionante todo. La verdad es que Gilga vivió en un departamento de 60 metros, pero no era algo divino y según cuentan, fue profanado. Por cierto, puede la Iglesia responder, ¿qué haremos con el deseo? No.

En Televisa, la primera transmisión estuvo a cargo de Joaquín López Dóriga, Karla Iberia Sánchez y la mismísima Valentina. Los tres estaban muy cansados y muy emocionados y eso ocasionó que dijeran unas cosas por ostras. Karla Iberia dijo, por ejemplo: allá va el Papa Benedicto. ¿A dónde iba Benedicto? Nunca lo sabremos porque el que iba en el papamóvil era Francisco. Pero no nos detengamos en pequeñeces.

Recibido por el presidente de México y su esposa, Bergoglio caminó por la alfombra roja en agradable charla con Peña Nieto. Gil malició, sospechó que algo gordo se avecinaba. Y en efecto, en un pequeño estrado Las Pandora, Lucero, Pedro Fernández, Christian Castro y otros grandes le cantarían al Papa la canción de la luz. Esto ocasionó gran turbación en la fachada yoica de Gamés, o sea, Gil se descompuso.

El gabinete en pleno incluyendo algunos subsecretarios saludaron de mano al Papa. Un tuit de @jrisco apuntó en ese momento algo así como esto: “cuando Francisco saludó a Virgilio Andrade, el presidente le dijo al Papa: este hombre ha hecho milagros en la función pública”. El vigoroso secretario se veía plantado como un roble: ¡qué aplomo! El Papa Bergoglio había pisado tierra mexicana.

DISTINTAS VARAS
A la mañana siguiente, por primera vez un Papa ponía un pie en Palacio Nacional. De un lado los obispones, del otro los gabinetones, al centro: Bergoglio flanqueado por el presidente y su esposa Angélica Rivera. Gil vio detenidamente la fotografía y meditó: si esto no es darle una patada al Estado laico, sólo Dios, literalmente, lo sabe. En los interiores del palacio se exhibe la habitación de Juárez, piezas enteras del Congreso de 1856, ése en el que Francisco Zarco escribió la creación de una civilidad. Ese lugar, si Gilga entiende bien, es el centro de los poderes civiles del gobierno mexicano. Enhoramala. Idea: que el presidente Peña Nieto dé su próximo informe de gobierno en la Catedral. ¿Cómo la ven? Sin albur.

Francisco habló de corrupción y crimen, pidió a los obispos no minimizar la amenaza del narco. No está mal. Los dos azotes (para ponerse bíblico) de México, del gobierno de Peña, de la clase política, de la vida mexicana. Y Gilga agregaría derechos humanos. Ahora mal: ¿no es ofensivo que en Cuba el Papa haya evitado referirse a la democracia y a los derechos humanos? 57 años en el poder sin elecciones libres, ¿no merece una mínima, suave caricia crítica el régimen cubano? No toquen a los Castro ni con el hilo de una casulla. ¿Va bien Gil o se regresa?

Su Santidad logró establecer un estado de sitio. Circulación suprimida, problemas para entrar y salir de circuitos y avenidas. Chen Kai no lo hubiera hecho mejor: lo ves, no lo ves: el Estado laico aparece, el Estado laico desaparece.

NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE
Como si fuera un gabinete de James Bond, el Papa Francisco pulsó un botón y la virgen Morena desapareció en el espejo, como Alicia, la del cuento. Bergoglio entró en un pequeño gabinete de la Basílica de Guadalupe y enfrentó a la virgen morena. Tomó asiento frente a nuestra señora y cerró los ojos. Si Gil fuera creyente diría que sintió un vahído.

Gamés se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y se dio cuenta de que el Papa se echaba un coyotito.

La máxima del Papa Bergoglio espetó en el ático de las frases célebres: “La libertad está en ser dueños de la propia vida”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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