Opinión

Días críticos para las reformas


El Pacto no está salvado. Todo indica que se requerirá todavía un grado importante de operación política para asegurar su vigencia.
 
Este acuerdo, vivo desde el arranque de sexenio, parecía la vía para que se concretaran las reformas estructurales en el país.
 
Tras los tropezones que pasó ya hace más de una semana, el gobierno operó para tratar de rescatarlo. La primera decisión relevante fue posponer la presentación de la reforma financiera la semana pasada, para mandar el mensaje de que el Pacto era prioritario.
 
La segunda decisión fue comunicada la mañana de ayer, y se acordó en reunión de fin de semana entre los partidos y la Secretaría de Gobernación. El propósito es blindar el gasto social, con el fin de evitar su uso para propósitos electorales.
 
Sin embargo, no fue suficiente para asegurar la permanencia del PAN, partido que reiteró que participará en actos públicos del Pacto hasta que se sancione a quienes, de acuerdo con su denuncia, violaron las leyes electorales en Veracruz.
 
El gobierno de Enrique Peña Nieto tiene claridad respecto a la relevancia que tiene el Pacto para la vida nacional y, sobre todo, para aterrizar las reformas estructurales que aún siguen pendientes, por lo que tenga la certeza de que aunque los siguientes días no se obtenga aún la anuencia del PAN, se van a mover los hilos para que se sancione a quien tenga que sancionarse.
 
Le comentaba la semana pasada que el grupo reformador que encabeza el gobierno de Peña Nieto se está enfrentando a los impulsos primitivos que existen en la cultura priista.
 
Una de esas expresiones fue el burdo manejo que se hizo de los programas sociales por parte de funcionarios del gobierno de Veracruz.
 
Pero también la actitud de la ya célebre Lady Profeco, cuya reacción casi 'plavoviana' a un disgusto fue usar el poder público como si fuera un patrimonio familiar.
 
El hecho, por sí mismo, parece de dimensiones muy pequeñas, casi anecdótico. Pero la tremenda respuesta social que provocó en redes sociales muestra el rechazo a esa cultura que fue emblemática del viejo PRI.
 
Pudiera parecer exagerado, pero en estas semanas se está jugando la suerte de las reformas estructurales que pueden distinguir a este sexenio.
 
Si resulta que no se logra concretar la negociación (con las acciones requeridas para aterrizarla), entonces podrían perderse las mayorías parlamentarias, necesarias para aprobar las reformas energética y fiscal, e incluso se dificultaría la legislación secundaria en materia de la reforma de telecomunicaciones.
 
Si, por el contrario, las consecuencias de hechos, como los de Veracruz o de la Profeco, dejan ver claramente la decisión presidencial de no permitir que estos reflejos del viejo priismo se impongan, entonces se estará avanzando de manera determinante en el deslinde de esa cultura política.
 
Es muy conocido que a veces en la historia de las sociedades, hay pequeños cambios que generan grandes consecuencias. Creo que estamos en un momento en el que pudiera darse esa circunstancia.
 
Ojalá que estos hechos no se minimicen y se tomen las decisiones que virtualmente creen una especie de 'segundo Pacto', aún más sólido y duradero.
 
Las pensiones de Pemex
 
El 18 de abril le comentamos en este espacio que frente al crecimiento de las pensiones de Pemex, la opción era una reestructuración para crear un sistema de ahorro individual parecido al del ISSSTE.
 
Hace pocos días trascendió, de acuerdo con la información del director corporativo de finanzas de la empresa, Mario Beauregard, que ya está en curso esa negociación, y se va a realizar en el contexto de la revisión del contrato colectivo de trabajo en los próximos meses.
 
No hay de otra. O se reforman las pensiones para ponerlas a tono con el perfil demográfico actual o las finanzas de Pemex no van a soportar una deuda estimada actuarialmente en un billón 308 mil millones de pesos al primer trimestre de este año.
 
enrique.quintana@elfinanciero.com.mx