Opinión

Días aciagos


 
¿Cuánto tiempo pueden aguantar el DF y sus habitantes un bloqueo de vías rápidas o primarias?
 
 
Esa parece ser la pregunta que se hicieron hace algunas semanas las autoridades locales y federales, luego de la irrupción de la CNTE en contra de la reforma constitucional en materia educativa y sus leyes secundarias.
 
 
La ciudad de México resistió un bloqueo de 60 días realizado por Andrés Manuel López Obrador y sus seguidores, luego de haber perdido la elección presidencial en el 2006.
 
 
Paseo de la Reforma y el Centro Histórico del DF fueron tomados sin que ninguna fuerza policiaca, local o federal, hiciera intentos por desalojarlos.
 
 
Luego ocurrió la liquidación de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, que sacó a la calle a los sindicalistas del SME inconformes con la resolución.
 
 
Fueron también días aciagos para los capitalinos. Pero la ciudad resistió.
 
 
Hoy que la CNTE anuncia la madre de todas las movilizaciones para presionar la derogación de la reforma educativa –por cierto aprobada ayer por el Senado–, sobre el DF y otras ciudades del país se ciernen los mismos días de trueno.
 
 
Al final, como ha ocurrió en los dos ejemplos anteriores, los paristas fueron los perdedores.
 
 
López Obrador se ganó la animadversión de millones de capitalinos afectados en su derecho al tránsito sin obstáculos y el SME, ¿alguien se acuerda del SME?
 
 
Como escribió Pablo Gómez en un artículo muy interesante, “la CNTE ya perdió’’.
 
 
En tanto, tome sus previsiones.
 
 
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El nivel de organización de la CNTE puede ser la envidia de cualquier partido o grupo político formal.
 
 
No sólo saben qué arterias estrangular para generar caos sino que su forma de financiamiento, que les permite alimentar a más de 10,000 personas y proveerles de un ingreso mientras dura el paro, sigue siendo un misterio.
 
 
Comerciantes de la Central de Abasto comentan cómo es que diariamente en las madrugadas personas que se identifican como maestros llegan a pagar en efectivo los grandes volúmenes de alimento que consumen.
 
 
En días pasados, las tradicionales panaderías del centro de la ciudad anunciaban a su clientela habitual que se había acabado la producción de bolillos y teleras, que había sido comprada por los representantes de los paristas.
 
 
No es la primera vez que se hace la pregunta sobre el financiamiento de estas movilizaciones, que llevan años radicándose en el Distrito Federal.
 
 
Pero es la primera vez que abiertamente los partidos políticos le piden al secretario de Gobernación –en este caso a Miguel Osorio Chong–  al menos públicamente, qué investigue y expliqué el financiamiento a dicho movimiento.
 
 
Follow the money, como diría el clásico.
 
 
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Aunque en el DF se ha avanzado en la oralidad de los juicios de carácter civil, mercantil y familiar, la falta de presupuesto ha detenido el avance de los juicios orales penales.
 
 
Y no se trata de un problema de capacitación sino de infraestructura.
 
 
A decir del presidente del Tribunal Superior de Justicia del DF, Edgar Elías Azar, se requieren de 3,000 millones de pesos para crear la infraestructura necesaria para avanzar en la oralidad de los juicios penales.
 
 
El problema está en que muy probablemente, ante la expectativa de un crecimiento económico mediocre el próximo año, los recursos se destinen a otras prioridades antes que a la implementación de los juicios orales.
 
 
Y conste que ya casi se cumple el plazo de siete años que se dieron para aplicación generalizada en todo el país de la llamada reforma penal.