Opinión

Diagnóstico: fibritis aguda

México padece fibritis aguda. Es una condición caracterizada por una exacerbación del empaquetamiento de bienes inmuebles en empresas que finalmente cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores, y permiten el acceso a miles de mexicanos a un instrumento financiero sofisticado, explosivo, previamente desconocido, y cuyos rendimientos, de alguna suerte, están garantizados por ley. El padre de esta condición es Pedro Aspe.

Hay fibritis por todos lados. Anteayer Luis Gutiérrez Guajardo, en su primera entrevista televisiva, me dijo que su Fibra Prologis duplicará su tamaño, primordialmente en área. Actualmente está sumando inmuebles con valor de 200 millones de dólares entre este año y el próximo. Esta Fibra cuenta con 177 inmuebles, que llegarán a ser más de 350 en el año 2019. La composición de estos inmuebles es reveladora: 65 por ciento de ellos tiene vocación logística, mientras que 35 por ciento son inmuebles fabriles y manufactureros.

Gutiérrez ve un mayor dinamismo en el tema logístico, así que las adquisiciones que hará tendrán primordialmente esa vocación. Fibra Prologis tiene clientes como DHL o el Palacio de Hierrro (con su centro de distribución). DHL sería de los clientes que, conforme la economía avance, estaría demandando más capacidad hacia el futuro.

Algo similar ocurre con Fibra Hotel. Su CFO, el francés Edouard Boudrant, dice que hoy comprará un hotel Marriott en Los Cabos. Es un hotel, como los demás que tiene, de negocios, no de turismo. Asimismo, está por integrar los dos hoteles que se construirán en el complejo de usos mixtos del norte de la capital conocido como Vía Vallejo.

Boudrant dice que el mercado bursátil no está reconociendo el verdadero precio de sus títulos, que actualmente andan por debajo de los 22 pesos, pero que deberían estar alrededor de los 25. Esta Fibra realizó una colocación en los últimos meses y cuenta con 300 millones de dólares en caja, listos para adquirir hoteles y/o desarrollarlos. A diferencia de otras Fibras, Hotel comparte el riesgo con cada inmueble; es decir, no recibe una renta fija en contratos por diez años. Por el contrario, Fibra Hotel sólo cobra cuando se ocupan las habitaciones de los hoteles que tiene en su portafolios. Así, comparte el riesgo con el operador (Posadas, Marriott, etcétera) y se convierte de facto en el CFO de cada hotel.

En mi opinión, hay dos retos en la fibritis aguda que vive México. El primero es de difusión: las Fibras son ampliamente conocidas en el mundillo financiero, pero hace falta que todo mexicano las comprenda como instrumento de inversión. La segunda es de precios: en las últimas semanas no parece tener “justicia” el precio de sus títulos en la Bolsa. A ver.

Twitter: @SOYCarlosMota