Opinión

Día Internacional de las Remesas Familiares: ¿Y nosotros dónde estamos?

 
1
 

 

remesas

El próximo 16 de Junio se celebra el Día Internacional de las Remesas Familiares en el marco del Foro Global de Remesas, Inversión y Desarrollo 2017 que se realizará en la Ciudad de Nueva York los próximos 15 y 16 de Junio.

Este foro, organizado por el Fondo Internacional para el Desarrollo de la Agricultura (FIDA) en conjunto con el Banco Mundial y el Departamento de Asuntos Sociales y Económicos de las Naciones Unidas, busca promover el diálogo, estimular las alianzas entre gobiernos, empresas y sociedad civil para que a través del conocimiento de mejores prácticas y lecciones aprendidas, se puedan derivar nuevas oportunidades para incrementar el impacto de las remesas en el crecimiento económico de los migrantes en su lugar de origen, como parte también de las metas de la Agenda para el Desarrollo Sostenible 2030.

La celebración de un día internacional a las Remesas Familiares nos exige reflexionar e imaginar soluciones con enfoque de desarrollo. 

Un primer tema es analizar las barreras que en México frenan el desarrollo de instrumentos para reducir costos en el envío de dinero y que limitan la inclusión financiera orientada al desarrollo de los migrantes, sus familias y comunidades. Es un tema de la mayor importancia en un país al que llegan 26 mil millones de dólares anuales en 100 millones de envíos de dinero de 12.3 millones de migrantes, principalmente desde Estados Unidos.

La realidad nacional es que el 55 por ciento de las remesas se cobra en tiendas departamentales y puntos de pago sin que puedan canalizarse a ahorro e inversión, ya que los familiares receptores habitan en los estados de mayor exclusión financiera del país, tales como Michoacán, Oaxaca, Guerrero, Puebla, por citar algunos, que son al mismo tiempo los estados con mayor expulsión migrante y pobreza.

Un segundo tema es cómo vincular las remesas al ahorro y a la inversión productiva en comunidades de origen. Este enorme volumen de recursos que llegan a comunidades de origen ya podrían haber sacado de la pobreza a regiones enteras si hubiese bancarización de remesas. El destino de las remesas no se puede cambiar, el 90.8 por ciento del monto se utiliza para adquirir alimentos, gastos en educación y atender emergencias de salud, entre otros gastos ordinarios del hogar.

Pero, si hubiera disponibilidad de formas y mecanismos de ahorro y de inversión local, los migrantes podrían ahorrar y formar patrimonios; los receptores podrían ahorrar y usar la remesa en forma diferida ayudando a construir bases monetarias en forma de ahorro que pueden ser invertidos regionalmente en forma de créditos productivos. La bancarización de comunidades migrantes pasan por la creación de sistemas financieros rurales, de intermediación financiera y de  aprovechamiento de las remesas para profundizar y ampliar la inclusión financiera.

Paradójicamente, entidades federativas en las que llegan fuerte flujos de remesas, también se hace una fuerte inversión de recursos fiscales para combatir pobreza, con Prospera y el Seguro Popular, lo que es un motivo también para repensar el impacto de estas políticas, dado que se ejerce un importante gasto de bolsillo en salud, medicamentos y alimentación.

Por su parte, el migrante que va a los EU es objeto de una doble exclusión: no tiene acceso a servicios financieros en Estados Unidos ni tampoco en México, por lo que el patrimonio que puede construir a través de su esfuerzo laboral, se ve comprometido por la falta de instrumentos a su alcance, lo cual es lamentable dado que la tecnología y las herramientas existen, tanto para reducir al mínimo los costos de transacción, como para vincular los productos que permitan al migrante
ahorrar, invertir y construir un patrimonio a través de servicios financieros en la proximidad de su zona de origen.

Ni se diga del enorme campo de oportunidad para hacer converger políticas de desarrollo local vinculadas al ahorro migrante y los servicios financieros.

Desde hace algún tiempo, el sector de banca social puede lograr la inclusión financiera de los migrantes en Estados Unidos y México, en una misma operación digital que ni siquiera implica presencia física en una sucursal, al igual que a sus receptores, todo gracias a la tecnología.

Existen también productos para que el ahorro migrante se convierta en inversión a través de la intermediación financiera; asimismo se pueden desarrollar esquemas en los que se pueden crear fondos financieros vinculantes de apoyos gubernamentales, dinero migrante y financistas privados a fin de detonar el desarrollo integral de comunidades rurales aumentando el impacto de subsidios de programas como "3x1 para Migrantes".

Las principales barreras para lograrlo son desafortunadamente internas; ya que se requiere un marco regulatorio adaptado y favorable a la innovación financiera de la banca social, así como proveer acceso ordenado y masivo a medios de pago y tecnología SPEI para este sector y que las políticas públicas operen en favor de desarrollo territorial con políticas sociales y de fomento emprendedor que potencien los subsidios, empatándose con la intermediación financiera, tal como ocurre con el programa federal de apoyo a vivienda en CONAVI que combina ahorro, crédito y subsidio.

Las trabas internas son un ancla que debe ser inequívocamente removida porque los instrumentos existen, la tecnología lo hace posible a bajo costo, la banca social está comprometida, la oportunidad es única y el bienestar de los migrantes y sus familias no puede esperar.

También te puede interesar:
​PATMIR: Galardón ministerial en el Global Summit of Women
Bancarización de migrantes y remesas, oportunidad histórica
En el Campo: Ganadores y perdedores del TLCAN