Opinión

Día del Maestro, tributo
y reclamo social

 
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Maestros

Fernando Ruiz
Investigador en Mexicanos Primero.


Desde hace casi un siglo en México se festeja el Día del Maestro, motivo por el cual se llevan a cabo miles de celebraciones en todo el país. Es deseable que además de los retóricos discursos acostumbrados en estas fechas, los ciudadanos empecemos a tomar acciones para mejorar la compleja situación en la que se desenvuelven los maestros en México, que en ocasiones les impide el despliegue de su desarrollo profesional.

Hasta muy entrado el siglo XXI, los ciudadanos mexicanos carecíamos de información detallada y suficiente sobre los maestros, a tal grado que desconocíamos el dato básico de cuántos maestros había en nuestro país, tal situación ha ido cambiando paulatinamente y hoy en día contamos con mayor información. A pesar de considerar tímidos los avances en transparencia respecto a la información sobre los profesores, no podemos negar que el Censo de Escuelas, Maestros y Alumnos de Educación Básica y Especial (CEMABE), las nuevas plataformas de información como el Sistema de Información y Gestión Educativa (SIGED), el Fondo de Aportaciones para la Nómina Educativa y el Gasto Operativo (FONE) y próximamente el Sistema Integral de Resultados de las Evaluaciones (SIRE) representan un avance respecto a la situación anterior.

Ante los enormes rezagos educativos, dichos avances en transparencia deben acelerarse, hay un largo camino por recorrer para transformar los registros administrativos en verdaderos instrumentos para el cambio social. Es deseable seguir ampliando y mejorando la cantidad de los datos disponibles, pero es urgente construir paralelamente sistemas de información centrados en los maestros y no en sus claves administrativas. En Mexicanos Primero, hemos sido insistentes en solicitar mayor información para la ciudadanía y no sólo para los funcionarios; desde 2010 exigimos la construcción de un Padrón Nacional de Maestros y sus correspondientes estatales, que los identifique plenamente, independientemente de su situación laboral y administrativa, esclarezca su ubicación y devele su trayectoria y desempeño profesional. A pesar de ser mandato legal desde enero de 2011, todavía no contamos con ellos.

Los ciudadanos no podemos esperar pasivamente a que los funcionarios esclarezcan sus competencias y superen sus incompetencias. Con la información ya existente podemos tener diagnósticos ciudadanos para sustentar exigencias, realizar denuncias y delinear los caminos a seguir. Con la transparencia parcial de la nómina del Fondo de Aportaciones para la Educación Básica y Normal (FAEB), desde 2010 un grupo de organizaciones civiles exigimos el fin de los abusos en las comisiones sindicales. Lo anterior contribuyó a incluir la prohibición de su financiamiento en el marco legal. Hoy es una actividad ilegal que se puede y debe erradicar por la vía legal y administrativa. No hay nada más ofensivo para los maestros que pagar elevados sueldos a personas que no dan clases y cuya función única es hacer política y organizar marchas y mítines.

El mayor tributo que debemos hacer a los maestros es conocer cuál es la situación en la que se encuentran, no podemos cambiar las cosas si no hay un diagnóstico público y un debate vigoroso e informado. El reto es que en 2016 la ciudadanía y los padres de familia tengan acceso, indaguen y conozcan a los maestros de sus hijos y la situación en la que se desenvuelven.

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