Opinión

DF: ser decente no funciona

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Mancera

Días antes de que se concretaran los cambios en el gabinete de Miguel Ángel Mancera, vecinos de la Delegación Miguel Hidalgo se percataron de que los albañiles reiniciaron labores en obras que habían permanecido clausuradas por varios meses.

El caso de la construcción en Bosques de Framboyanes 495, colonia Bosques de las Lomas, ilustra el infierno burocrático y la frustración que padecen los vecinos que apelan a la legalidad; ciudadanos que invierten tiempo y energía en denunciar violaciones a las leyes ante diversas autoridades, y que como única respuesta obtienen torpes diligencias, comportamiento que les hace concluir que quienes deberían vigilar a las constructoras en el DF en realidad juegan a perder ante los intereses inmobiliarios. O en palabras de una mortificada vecina: “Aquí ser gente decente no funciona”.

La historia de lo que ocurre en ese predio está sustentada en oficios y denuncias que datan de 2013. Los quejosos han recurrido a la Delegación Miguel Hidalgo, a la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial (PAOT), al Instituto de Verificación Administrativa del Distrito Federal (Invea). Todas han respondido con evasivas o con resoluciones que nadie ejecuta. Enseguida una apretada relatoría.

El uso de suelo en Bosques de las Lomas no permite construir inmuebles con fines multifamiliares, sólo unifamiliares. Por ello, a vecinos del 495 de Bosque de Framboyanes llamó la atención que luego de haber estado baldío durante décadas, en ese predio comenzara una excavación de gran escala. Hay casas grandes, ya se sabe, pero las sospechas de que algo andaba mal se confirmaron con dos evidentes violaciones a los ordenamientos urbanos para esa colonia.

En la obra no respetaron ni los cinco metros que al frente y al fondo, ni los tres metros de cada lado, que por norma ahí se deben dejar sin construir. Y la edificación pronto rebasó los siete metros de altura máxima que está ordenada para esa colonia. Tan desfachatado fue el intento de violar las reglas, que incluso se anunció en una página de internet que ahí se venderían departamentos.

Con pruebas y con la ley en mano, los vecinos acudieron a la Miguel Hidalgo, al Invea y a la PAOT. Durante meses les dieron atole con el dedo: a cada denuncia seguía una pantomima de los inspectores, quienes acudían a domicilios distintos al denunciado y, obviamente, en esas equivocadas direcciones no encontraban irregularidad alguna (ni obra, por supuesto).

Hartos de meses de evasivas por parte de la administración de Víctor Hugo Romo, donde les llegaron a decir que ya no llamaran porque no los iban a atender, una vecina logró una entrevista con Héctor Serrano. Al revisar el expediente, donde ya existía una resolución de la PAOT que concluye que la obra viola la ley, el entonces secretario de Gobierno hizo que la obra parara, y así estuvo durante un año.

Cuando hace dos semanas los martillazos volvieron, los vecinos se entrevistaron con Meyer Klip, quien preside el Invea. Durante media hora Klip les dijo que no sabía de qué le estaban hablando (a pesar de que para obtener la cita tuvieron que enviar antes un expediente). Y no quiso que su jurídico ahí presente le expusiera el caso.

Tras la cerrazón del Invea, los vecinos no saben a dónde más recurrir.

Y tienen otros casos similares, como una casa “unifamiliar” de siete pisos, más tres de estacionamiento, en Sierra Vertientes 52.

Alguien se está aprovechando del limbo que es este momento de transición entre autoridades delegacionales. La cuestión es: ¿son el GDF y el Invea cómplices de estas trapacerías propias de un año de Hidalgo?

Twitter:
@SalCamarena

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