Opinión

DF: la izquierda fraticida
y el PRI, una calamidad

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Chon Orihuela, candidato del PRI a la gubernatura de Michoacán

La encuesta EL FINANCIERO-Parametría publicada ayer en estas páginas deja en claro que esta ciudad es de izquierda y que al PRI lo hunde su falta de inteligencia, pues se encuentra en el cuarto lugar de las preferencias.

Para los priistas debe ser algo más que una vergüenza que Morena, un partido de reciente creación, lo supere en intención de voto.

Y para la izquierda es imperdonable estar dividida, pues en conjunto tiene 55 por ciento de las preferencias, lo que le permitiría ser mayoría absoluta en la capital del país y poner un pie en Palacio Nacional para 2018.

Con ese peso en la capital los partidos de izquierda podrían aspirar con bastante seguridad a ganar la presidencia, pero no se van a unir porque predominan los intereses de grupo y los proyectos personales.

Si López Obrador se hiciera a un lado de la candidatura presidencial, la izquierda podría llevar un candidato que no asuste al electorado y comenzar a conducir el país dentro de tres años.

Ese pacto de unidad no se va a dar, salvo que el candidato sea López Obrador, un aspirante que genera rechazo en todos los que aspiran a tener algo de certeza con respecto a su futuro personal y del país.

La izquierda no se va a unir porque no hay un pegamento ideológico que la cohesione. Sólo hay intereses de grupo y proyectos personales.

Aun separados, en la capital del país los principales partidos de izquierda tienen mayoría: El PRD 26 por ciento y Morena 18 por ciento.
Si a ello le sumamos los porcentajes de Movimiento Ciudadano y Partido del Trabajo, da un total de 55 por ciento.

¿Por qué no se unen? Porque carecen de principios ideológicos que los unifiquen. Lo que hay es la ambición de poder desbordada de un líder, más partidos-negocio como Movimiento Ciudadano.

Los ataques de López Obrador en el Distrito Federal son fundamentalmente contra el PRD y el jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera.

Así se llevan en la izquierda. Se comen entre tribus. AMLO quiere reducir al PRD a su mínima expresión para que en ese partido entiendan que sin él no van a ningún lado.

Y ataca a Mancera porque es su rival en la izquierda para 2018.
Del lado del PRI la situación es de calamidad en el Distrito Federal.
En todos estos años que ha sido gobierno en el país no ha tenido la capacidad para renovarse en la capital. Cuenta con apenas 15 por ciento de la intención de voto, además de cargar con el mayor rechazo ciudadano.

Uno de cada tres capitalinos dice que nunca votaría por el PRI. Y ese partido, que cuenta con el gobierno federal en sus manos, no atina a desarrollar una estrategia para reposicionarse.

Al contrario, sus pleitos los ventila en los medios de comunicación y en los tribunales. De lo que se acusan es de lenocinio, de espionaje y de fabricación de delitos.

Ahora que la izquierda está dividida es un buen momento para que priistas y panistas tomaran la iniciativa en la capital y arrebatarle a la izquierda la mayoría absoluta que tiene en la Asamblea Legislativa.

No va a ser así. Ni priistas ni panistas tuvieron la sensatez de asestarle un golpe a la izquierda donde más le duele: en su alcancía, que son las delegaciones del Distrito Federal.

Twitter: @PabloHiriart

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