Opinión

Deudas estatales, mucho camino por recorrer

 
1
 

 

Coahuila

Por primera vez desde que se expidió la Ley de Disciplina Financiera de las Entidades Federativas y los Municipios, la Secretaría de Hacienda publicó el Sistema de Alertas de las deudas estatales, así como los indicadores correspondientes para 2016: la deuda en relación con sus “ingresos de libre disposición” o ILD (que a su vez se componen de participaciones federales y de ingresos propios); el servicio de la deuda, también con respecto a los ILD; y las obligaciones a corto plazo y con proveedores y contratistas en relación con los ingresos totales.

Los resultados se difundieron ampliamente en los medios. Coahuila se situó en 'semáforo rojo', lo que en principio indicaría que no puede endeudarse en términos netos en 2018, ya que su coeficiente de deuda a ILD fue superior a 200 por ciento, salvo que establezca un programa para ajustar sus finanzas.

En 'semáforo amarillo', esto es en observación y con un tope de endeudamiento de 5.0 por ciento de sus ILD, se ubicaron Baja California, Chihuahua, Michoacán, Morelos, Nuevo León, Oaxaca, Quintana Roo, Sonora, Veracruz y Zacatecas, todos con niveles de deuda a ILD mayores a 100 por ciento, excepto Baja California pero cuya razón de servicio de la deuda a ILD supera 10 por ciento, al igual que su deuda con proveedores.

Todos los estados con escándalos de corrupción de sus exgobernadores están en esas categorías (Oaxaca parece ir en ese camino), mientras que otros como Morelos, Michoacán y Zacatecas arrastran problemas históricos en las finanzas públicas. Las otras 20 entidades federativas se situaron en 'semáforo verde', con lo que podrían endeudarse hasta por 15 por ciento de sus ILD.

Ello se da en un contexto en el que las participaciones federales han registrado incrementos sustanciales en los últimos años. En 2015-2016 aumentaron 7.2 por ciento en términos reales, mientras que en enero-mayo de 2017 lo hicieron en 11.2 por ciento con respecto al mismo periodo del año anterior.

De hecho, esos recursos aumentaron para todos los estados con excepción de Campeche y Tabasco que han sido severamente afectados por la contracción de la actividad petrolera y del crecimiento del PIB estatal, el cual pondera en la fórmula de distribución de participaciones. Entre las mayores tasas de crecimiento de esos recursos se ubican algunas entidades con semáforo rojo y amarillo: Zacatecas, Nuevo León, Coahuila, Baja California y Michoacán.

Por otra parte, los ingresos propios de las entidades, que consideran los que se aplican al ingreso, a la nómina, al patrimonio (predial) y a la tenencia o uso vehicular, continúan siendo marginales para sus finanzas públicas.

En promedio sólo representan 15 por ciento de los totales, ya que el resto proviene de las arcas federales como resultado de la política de coordinación fiscal que data de fines de los 70, con varias actualizaciones en las últimas cuatro décadas, pero que sigue tratando a las entidades federativas como menores de edad en muchos aspectos, lo que también resulta muy cómodo para éstas.

De acuerdo con la última información disponible compilada por el Inegi, en 2015 los ingresos generados por los estados representaron 1.2 por ciento en promedio del PIB, con un rango de variación de 2.6 por ciento en la Ciudad de México a 0.3 por ciento en Zacatecas. Precariedad fiscal en serio.

El Sistema de Alertas es un avance para intentar prevenir crisis de deuda de los estados, pero se quedó corto en varios aspectos. Aparentemente no incluye todos los pasivos de los estados; recuérdese el caso del 'fideicomiso' para obra de Puebla-Evercore que oculta compromisos de pago. Los límites que impone a nuevas deudas son 'flexibles', como lo han manifestado diversas agencias calificadoras.

Por último no promueve esquemas fiscales más efectivos a nivel local (el impuesto de 2.0 por ciento a las ventas nunca se aplicó) ni 'premia' adecuadamente los esfuerzos recaudatorios de los estados. La fórmula de distribución de las participaciones federales sigue privilegiando los rezagos, más que los esfuerzos. Se requiere revisarla a fondo.

* El autor es socio de GEA Grupo de Economistas y Asociados.

Correo:
mruizfunes@gmail.com

Twitter: @ruizfunes

También te puede interesar:
​CDMX entre cinismo e ingenuidad
Desánimo y enojo, implicaciones
Solidez de las instituciones, unas sí y otras no tanto