Opinión

Deterioro institucional

 
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Marcha Ayotzinapa

En este espacio se ha comentado que la desaceleración de la economía mundial, e incluso la franca recesión que experimenta la de África del Sur, Rusia, Brasil, Venezuela, y en general, la caída del PIB de Latinoamérica y del Caribe este año (-0.3%), al igual que la volatilidad que han experimentado los mercados financieros, bursátiles y cambiarios y la caída de las cotizaciones internacionales de las materias primas, han tenido un impacto contractivo en el ritmo de avance de la actividad productiva de México, el cual se estima será de solo entre 2.0% y 2.3% este año. En este contexto, el gobierno de México apunta que el crecimiento de México será superior al de un gran número de economías en desarrollo, a las de la Europa y a la de Japón, entre otras.

Por otra parte, México observará un nivel históricamente bajo de inflación, inferior a 3.0% en el 2015, que no se manifestaba desde hace décadas, lo que unido al aumento del empleo, cerca de 700 mil plazas, aunque una buena parte se refieren a la movilidad de personas de la economía informal a la formal, eleva la masa salarial y por lo tanto se incrementa el consumo. Si bien esta apreciación es cierta, se tiene que considerar que el mayor dinamismo del consumo se registra en sectores específicos como el de automóviles o en el comercio minorista de tiendas departamentales y de autoservicio; sin embargo, más de 50 millones de mexicanos que viven en la pobreza no gozarán de los beneficios de un mayor poder adquisitivo, incluso, según cifras oficiales, más de 2 millones de personas se han agregado al total de las que viven en la pobreza extrema en los dos últimos años.

Por otra parte, es evidente que las autoridades han subvaluado el impacto negativo que está teniendo el creciente deterioro del entorno político y social en los negocios, especialmente en el rubro de la inversión productiva. El analista Jorge Suárez Vélez consigna “que nunca sabremos cuántos proyectos le están sacando la vuelta a un país que parece no estar comprometido a enfrentar sus problemas de corrupción”. En igual sentido, la empresa calificadora internacional Moody´s ha señalado recientemente que los actos de corrupción en México desincentivan un alza en la calificación crediticia del país, debido que entre los cuatro factores que se califican, se considera la fortaleza institucional, el Estado de derecho, la transparencia y la corrupción, en las cuales México “no es fuerte”; la corrupción en particular, representa un costo adicional para hacer negocios en México. Moody´s contempla que la fortaleza económica, de no registrar un índice sostenido de crecimiento, no se traducirá en una mejor calificación. Las reformas estructurales que realizó México podrán ayudar a impulsar a la economía hasta el 2018.

Asimismo, preocupa la erosión de la imagen presidencial en virtud de que existe una percepción generalizada de que existió un conflicto de intereses en adquisiciones inmobiliarias del Ejecutivo, su esposa y el Secretario de Hacienda, con una empresa que realiza un gran número de obras para el gobierno Federal; la investigación que realizó la Secretaría de la Función Pública sobre el tema y que concluyó que no había conflictos de interés, no mejoró la imagen presidencial, por que de antemano se sabía cuales iban a ser sus conclusiones.

Se estima que los recientes cambios que realizó el Presidente en su equipo de gobierno “para hacer frente a las nuevas circunstancias y desafíos que tenemos como país”, no contribuirán a mejorar su imagen ni a mejorar la situación. Varios de los cambios tuvieron un sesgo partidista, incluso se integró a un “dinosaurio” del PRI a la Secretaría de Gobernación y tampoco se removió a funcionarios cuya capacidad y honorabilidad están en duda. El problema de insuficiencia de resultados del actual gobierno, particularmente en la procuración de justicia, la impunidad, la corrupción y la vigencia de un Estado de derecho, no solo tiene que ver con el cambio de personas, se debe modificar a fondo las estrategias y los objetivos.

La crisis política que derivó de la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa, la violenta embestida de los líderes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y de otros sindicatos de seudo maestros al gobierno y a la sociedad en general, es solo un botón de muestra de la desestabilización social que pretenden generar los disidentes para que no se aplique la reforma educativa y se mantengan sus privilegios económicos y el control político de un gran número de docentes. Este tipo de situaciones propicia el oportunismo de líderes populistas, como Andrés Manuel López Obrador (AMLO), que no ha tenido empacho en manifestar abiertamente su apoyo a los padres de los normalistas de Ayotzinapa y a la disidencia magisterial y a otras fuerzas desestabilizadoras del sistema en aras de crear el caos para allanar el camino a su mesiánica obsesión de ser el Presidente de la República; todas sus acciones son financiadas en buena parte con recursos públicos que se conceden a su partido Morena. Cabe recordar que AMLO dio su apoyo para que el principal responsable de los sucesos de Ayotzinapa, fuera presidente municipal de Iguala, quien junto con las autoridades de Guerrero y la propia Normal de Ayotzinapa han pretendido culpar al Gobierno Federal de la desaparición de los estudiantes. AMLO se ha empoderado por los resultados electorales de junio pasado, sobretodo en la Asamblea del Distrito Federal y en las delegaciones políticas del mismo.

El propio Presidente ha advertido del peligro de que “están surgiendo opciones políticas que en su ambición de poder prometen soluciones mágicas, que en realidad terminan por empobrecer a las familias y restringir las libertades ciudadanas”. De acuerdo al analista político Salvador Camarena, las palabras del Presidente no solo fueron dirigidas para AMLO, “también a quienes desde temprana hora ven a Jaime Rodríguez, el Bronco, nuevo gobernador de Nuevo León, como un buen prospecto rumbo a las presidenciales del 2018”. El Bronco, quien compitió en los comicios de junio pasado como candidato independiente, ha prometido “el cielo y la luna” para su gestión; ha mencionado que “yo ya soy eterno; no es soberbia, hice lo que nadie hizo, dije lo que nadie dijo, hago lo que nadie hace, mírenme: comiendo tacos de barbacoa con aguacate” sin embargo, recién inaugurado su mandato ya muestra fisuras y entra en un conflicto de interés al nombrar como Secretario de Desarrollo Sustentable a un accionista de una de las principales constructoras del país. El Bronco también tiene relaciones de negocio con el mismo. Igualmente, el recién nombrado Procurador de Justicia de Nuevo León, tiene antecedentes penales, fue detenido en 1992 por portación de armas de fuego de uso del Ejército. El Bronco y la nueva gobernadora de Sonora tendrán una ardua tarea para aportar evidencias de la extensa corrupción y de lavado de dinero de sus antecesores.

Por su parte, el alcalde del gobierno municipal de Guadalajara denuncia que la alcaldía se encuentra en bancarrota técnica y ya prepara denuncias contra exfuncionarios responsables de la misma. La historia de corrupción y abuso de poder se extiende a otras entidades y a las delegaciones del Distrito Federal, en varias de ellas los nuevos delegados acusan a sus antecesores de saqueos; ya que “hasta los escritorios y computadoras se robaron”, y que decir de Pemex, empresa productiva del Estado en la que la delincuencia organizada se roba 27 mil barriles de combustible al día, presuntamente con la complicidad de empleados de la misma; el combustible, gasolina y diésel, se vende en el mercado ilegal cuyo monto sumaría 22 mil millones de pesos al año.

Mientras no se corrija el rumbo, ni se combata a fondo la corrupción y la impunidad, será difícil que México salga del bache en que se encuentra. Aquí cabe mencionar lo que el recientemente laureado con el Premio Nobel de Ciencia Económicas 2015, Angus Deatow, apunta en su libro El Gran Escape, publicado en el 2013 “si la pobreza y el desarrollo son principalmente las consecuencias de instituciones pobres, entonces, por el debilitamiento de las instituciones o el retraso en su desarrollo, los grandes flujos de ayuda externa hacen exactamente lo contrario de lo que pretenden hacer”. La obra de Deatow debería ser un referente para México.

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