Opinión

Después del TLC

   
1
     

  

Donald Trump

Se puede acusar de muchas cosas a Donald Trump, pero no de incongruencia ni de utilizar un doble lenguaje. El personaje es consistente: dice lo que piensa y hace lo que dice. Así que hay que tomar en serio, muy en serio, sus palabras.

En su discurso de toma de posesión señaló dos principios rectores de su política: comprar productos estadounidenses y emplear trabajadores estadounidenses. Ese es el soporte simple y llano de la estrategia que siguió, a base de tuitazos, contra Ford, General Motors y Fiat Chrysler.

¿Corolarios de esos principios? Dos: enfrentar a los países que le han estado 'robando' los empleos y los niveles de ingreso a los estadounidenses –México y China en primer lugar– y renegociar el TLC en términos favorables para Estados Unidos (EU) o abrogarlo.

Así que Peña Nieto y Luis Videgaray pueden seguir haciéndose ilusiones (delusions, en inglés), pero al final del camino se van a encontrar una disyuntiva simple: rendirse incondicionalmente ante las exigencias de Trump o defender los intereses de México.

La advertencia de Jaime Serra Puche cobra, por lo mismo, una enorme importancia: más vale abandonar el TLC y acogerse a la Organización Mundial de Comercio (OMC), que suscribir un mal acuerdo.

El fondo de la cuestión es si México puede o no sobrevivir a la ofensiva de Trump. Hace unas semanas, invitado por Videgaray, Ian Bremmer, presidente de Euroasia Group, hizo en la Secretaría de Relaciones Exteriores una afirmación temeraria: “México es como Israel: o tienes a EU o no tienes nada”.

Si se acepta esta tesis como punto de partida de las negociaciones, y todo indica que el canciller la comparte abiertamente, porque de otro modo no hubiera invitado como orador a Bremmen, el margen para la resistencia a Trump es igual cero.

Pero para evidenciar que la comparación de México con Israel no se sostiene, sobra y basta un análisis somero. Las diferencias territoriales, poblacionales, económicas y geopolíticas son abismales. Enumero: Población: ocho millones vs. 120 millones. Territorio: 22 mil 145 kilómetros cuadrados vs. un millón 964 mil kilómetros cuadrados. PIB: 288 mil millones de dólares vs. dos millones 140 mil millones de dólares. Y, finalmente, la geopolítica: mientras Israel está rodeado de Estados enemigos, algunos de los cuales plantean su aniquilamiento, México tiene costas en el Pacifico y el Atlántico, es el puente entre América Latina y la América sajona, y ningún Estado desconoce su existencia o plantea su aniquilación.

No hay, en consecuencia, fundamento para la comparación. La asimetría de la relación México-EU es, esencialmente, de índole económica, dados los flujos de inversión y el hecho de que 80 por ciento de las exportaciones van hacia la frontera norte.

Pero México no nació con el TLC ni terminará con su abrogación. Primero, porque si EU lo cancela, pero no rompe con la OMC, la situación será complicada, no insostenible. Segundo, porque México puede salvar el TLC con Canadá, suscribir el TTP, que ya fue aprobado por Japón, y explorar nuevos acuerdos comerciales, por ejemplo con Brasil. Tercero, porque Trump no durará indefinidamente.

Por otra parte, Trump no sólo se ha enfrentado a México y China, sino también a Europa. Su estrategia parece coincidir con Putin, que está en contra de la Unión Europea. Eso explica por qué los movimientos ultranacionalistas, como el Frente Nacional de Marine Le Pen, vitorean por igual al ruso y al estadounidense.

De ahí que el Tratado de Libre Comercio y la alianza con Europa puedan y deban fortalecerse en todos los sentidos. Particularmente con Angela Merkel, que está asumiendo la estafeta de los viejos principios liberales y de libre comercio en el mundo occidental.

En pocas palabras, si Trump abroga el TLC, México experimentará serios, muy serios problemas, pero no de naturaleza a poner en cuestión al país ni su integridad.

Aceptar la tesis de Bremmen equivale a comprar un collar de cuentas de vidrio. Octavio Paz advirtió que la derrota de los aztecas ocurrió porque carecían de categorías para pensar al otro. Hay que evitar reproducir el error e impedir que quienes nos 'representan' se pierdan y nos pierdan en una mala negociación. México puede enfrentar a Trump y salir airoso. Sí hay vida después del TLC.

Twitter: @SANCHEZSUSARREY

También te puede interesar: 
La era Trump
11 contrasentidos del canciller
2016, el culebrón