Opinión

Después del supermartes

 
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Donald Trump

Las elecciones internas de los partidos Demócrata y Republicano este martes pasado siguieron más o menos en la misma dinámica de las ocurridas en febrero. En el Partido Demócrata, Hillary Clinton se encamina a una victoria clara, pero Bernie Sanders habrá logrado modificar el discurso de la candidata, y levantar la atención.

En el lado republicano, Donald Trump continúa a la cabeza, pero la diferencia entre él y los dos que lo persiguen de cerca no es tan grande como la que existe en el Partido Demócrata. Trump ha obtenido el triunfo en diez de 15 estados, cuatro se los ha llevado Cruz y Rubio tiene una victoria. En lo que importa, que son los delegados, Trump se acerca a 350, Cruz a 250 y Rubio a 150. John Kasich no llega a 30 y Ben Carson a diez. El número requerido para obtener la mayoría en la convención de julio, y por lo tanto la candidatura, es de mil 237. En las próximas dos semanas se disputan 706 delegados. La mitad de ellos el martes 15, que es otro supermartes, especialmente porque se disputarán Florida y Ohio, los estados de Rubio y Kasich. Creo que si no ganan en sus estados ya no tendrá mucho sentido su permanencia en la carrera y tendrían que salir. Además, cinco de los seis estados que se disputan el martes 15 asignan todos los delegados al ganador del estado.

Aunque pareciera que Trump es inalcanzable, los números no dicen eso.

Las encuestas en Michigan y Kentucky muestran competencia (con Trump arriba, eso sí), y ya se vio en Virginia cuánto puede cambiar el proceso: en menos de una semana, Rubio pasó de estar 25 puntos atrás a perder por tres. Recordemos que los ataques a Trump realmente acaban de empezar, y parecen estar funcionando. A pesar de obtener muchos triunfos en el supermartes, Trump no ha liquidado a la competencia.

Ahora, sigue siendo relevante entender por qué Trump va a la cabeza, y hay varias explicaciones posibles. Primero, el enojo de los votantes contra los políticos, por las dificultades económicas. Segundo, un enojo todavía mayor por el rescate financiero después de la crisis de 2008 (su Fobaproa). Tercero, la innegable capacidad de Trump para vender.

Cuarto, la abrumadora ventaja de Trump en los medios electrónicos. Quinto, el menosprecio a Trump por parte de los republicanos.

Los primeros dos puntos se han visto en muchas partes del mundo occidental. A nosotros nos ha pegado menos porque eso lo vivimos en 1995. La transformación económica es un fenómeno que estará con nosotros un buen rato. El impacto político del rescate financiero se diluirá ya pronto. En cuanto al tercer punto, Trump es un excelente vendedor, al extremo de que ha convencido a muchos de ser un gran empresario, cuando en realidad sólo ha perdido dinero. Su fortuna la explica su herencia, sus bancarrotas y sus rescates.

Pero esa gran capacidad de convencer se suma al gran espacio que ha recibido en los medios, sin pagar nada por él. Sus declaraciones controversiales, insultos, actitud, son transmitidas una y otra vez, porque eso “vende”. Así, con el menor gasto en publicidad en medios, Trump ha tenido mucho más tiempo que sus competidores. No sé si además de eso exista el interés de algunas cadenas y periódicos por lograr que Trump sea el candidato, porque sería a quien más fácilmente derrotaría Hillary. CNN, que no es de corte conservador, dio 30 minutos a Trump la noche del martes, contra dos breves entrevistas a Rubio y Cruz, y unos minutos adicionales al discurso de éste. Como sea, dos semanas más en esto.

El autor es profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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