Opinión

Después del Pacto

Si a la lógica nos atenemos, la próxima prioridad política del gobierno tendrá que ser la búsqueda de garantías para la continuidad del proceso de reformas que se emprendió en el país.

Aunque todas hayan sido aprobadas y en los siguientes meses se saquen adelante las leyes secundarias sobre energía y telecomunicaciones, no existe seguridad absoluta de que éstas se mantendrán en el marco jurídico de nuestro país.

La suerte de la permanencia de las reformas depende de la sucesión presidencial.

El presidente lo subrayó una y otra vez en su entrevista con el diario El País, publicada el domingo. “Mi compromiso es con el futuro”, dijo.

Y el futuro de México está atado a las reformas que se han impulsado en este año y medio de gobierno, que deberán contar con leyes reglamentarias en las próximas semanas o meses.

Cuidar el futuro de México es cuidar que las reformas transiten en los siguientes años y den los resultados esperados.

Peña Nieto invirtió su capital político en sacar adelante las reformas en el ámbito legislativo, y en ello se desgastó, como lo indican las encuestas de popularidad.

Sin embargo ese desgaste tuvo un objetivo y se cumplió: ahí están las reformas que permitirán cambiarle la cara al país.

El ciclo del proceso reformista en México está por concluir, adelantó en entrevista el jefe de la oficina de la Presidencia, Aurelio Nuño, lo que anuncia una nueva etapa en el gobierno.

Y esa nueva etapa tiene que ver con la recuperación del capital político del presidente, para acreditar lo hecho y dar continuidad a la modernización del país.

Si dentro de cuatro años el gobierno cae en manos de quienes han hecho campaña en contra de las reformas, éstas se van a revertir.

Los instrumentos institucionales para echar abajo los cambios están en las leyes, y es obvio que de ganar los que son contrarios a las reformas educativa, energética y de telecomunicaciones, las van a echar abajo a través de consultas y propaganda.

El futuro del país sólo está asegurado con un modernizador en Los Pinos.

¿Otro priista? No necesariamente.

En el PRI hay dinosaurios, tradicionalistas y conservadores que pueden dar al traste con la transformación que se ha emprendido en sectores clave.

También hay priistas comprometidos con la modernización, como existen políticos de ese perfil en Acción Nacional y en ámbito cercano al PRD (es decir, Miguel Ángel Mancera).

El punto está en que la lógica del discurso gubernamental nos lleva a que próximamente dé inicio una etapa destinada a mostrar al país la utilidad de las reformas.

Lo anterior exige un cambio en la forma de hacer política, dirigida ahora a la población, al votante, más que a complacer a tales o cuales líderes legislativos para que no se salgan del Pacto.

El debate sobre las cuestiones de gobierno ya no puede ser cupular, como lo ha sido hasta ahora, sino que tendrá que abrirse a la población a través de los medios masivos.

Y los secretarios de Estado que han guardado silencio porque no los dejan hablar o porque no tienen nada qué decir, deberán dar la cara por sus actividades o irse a su casa.

Estelas

Llama la atención que se convoque a un mitin frente a Televisa, y entre los convocantes haya quienes cobran en Televisa.