Opinión

Después del Informe

 
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EPN 3er Informe de Gobierno.

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil recordó que el primer informe presidencial que oyó envuelto en una nube de tedio fue de Gustavo Díaz Ordaz. El informe era una ceremonia de adoración al presidente que se convirtió con el tiempo y un ganchito en un callejón de gritos e insultos contra el presidente. Un día, le impidieron a Fox informar y entonces el asunto se convirtió en un informe alterno al cual no invitaban a los gritones.

Desde entonces, Gilga sufre como perro de azotea los informes. Dirán que Gil es un irresponsable, pero la sexta vez que bostezó durante el mensaje del presidente Peña, la quijada casi se le paraliza, tuvo que ponerse un poco de Voltarén debajo de las orejas (muy bueno el Voltarén Gel para los dolores musculares). Dada la crítica situación, Gil tuvo que desenchufar los electrodomésticos para salvar sus mandíbulas, un exceso de bostezos puede llegar a ocasionar un daño muy serio en el esternocleidomastoideo. De hecho, Gil trae ya un dolor en el cuello.

Bostezo
El primer gran bostezo, como de león de la Metro, ocurrió cuando Gamés oyó de voz del presidente que “el país se vio profundamente lastimado por una serie de casos y sucesos lamentables, los hechos ocurridos en Iguala o la fuga de un penal de alta seguridad nos recuerdan situaciones de violencia, crimen o debilidad del Estado de derecho”.

Qué extraña redacción: decir sin decir. Escribir así no es tan fácil como parece. Es como esconder un caballo en un baño. Oigan esto: “Señalamientos de conflictos de interés, que incluso involucraron al titular del Ejecutivo, así como denuncias de corrupción en los órdenes municipal, estatal y federal, y en algunos casos en el ámbito privado, han generado molestia e indignación”. Gilga tuvo miedo de que por un momento el presidente preguntara al micrófono: ¿alguien ha visto por ahí al titular del Ejecutivo? ¿Nadie? ¿Seguro?

Gamés imagina de pronto a los redactores en jefe del Informe devanándose los sesos: y cómo rayos vamos a mencionar el asunto de las casa del Grupo Higa, esto está en chino. ¡Eureka!, dice uno de ellos, que el presidente hable de sí mismo en tercera persona. Abrázame, hermano, eres un genio.

Cultura
Gil no exagera si dice que una de las noticias del Informe ha sido cultural pues el presidente Peña ha anunciado la creación de la Secretaría de Cultura: “que todos los mexicanos tengan acceso a la cultura y, al mismo tiempo, puedan crear, expresarse a través del arte. México tiene que tener una institución de Estado que esté a la altura de este desafío. Por ello, en breve, presentaré una iniciativa para crear la secretaría de la cultura. Esta decisión es resultado del análisis del presupuesto (…) la cultura es una prioridad nacional para impulsar el desarrollo integral de los mexicanos”.

Desde hace años no había una noticia importante en esta materia. Sí, que Gil es un peñista, anjá. Si nos vamos a poner roñosos, está bien, pero desde 1989 no había una noticia así. No es una mala idea crear una Secretaría de Cultura, siempre y cuando no metan al elefante de la burocracia a la pequeña casa cultural. Ahora mal: todo depende de la persona que se haga cargo; si fuera alguien parecido a Rafael Tovar, mejor ni se tomen el trabajo. El programa de Tovar es simple y profundo: que nadie se mueva, todos quietos, el que proponga algo será despedido, ni se les ocurra.

Puede ser que Gamés no haya entendido nada, pero carachos, algo del Conaculta que se pueda poner como muestra de sus programas y sus trabajos. La verdad sea dicha (muletilla pagada en efe por Morena), nada. Nada de nada. La respuesta es la misma en todas las oficinas: no hay dinero. Correcto, pero deben agregar que tampoco hay talento, ni imaginación, ni audacia. ¿Cómo la ven? Sin albur.

La máxima de Albert Einstein espetó dentro del ático de las frases célebres: “No tengo talentos especiales, pero sí soy profundamente curioso”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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