Opinión

Después de la fuga

 
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Chapo. (Cortesía PGR)

De todas las imágenes e infografías que Gil vio en sus periódicos después de la fuga del Chapo Guzmán, la que más lo impresionó fue ésa en la cual la procuradora general de la República, Arely Gómez, observa la boca del túnel por el cual se evadió el narcotráficante Guzmán Loera del penal de máxima seguridad del Altiplano, en Almoloya de Juárez, Estado de México. El pasadizo es parte de una casa en obra negra y conecta al final en la regadera de la celda del Chapo. La procuradora se encuentra en cuclillas y mira la oquedad metafísica.

Se trata de un verdadero momento nietzscheano puesto en la mirada y en el hoyo porque por él se esfumó Guzmán Loera. Así se mira el horizonte, el infinito, la bóveda celeste y el hoyanco por el que despareció el Chapo. Ah, quelle chose la philosophie del narcotráfico. El Chapo en fuga demuestra que después del hombre viene el superhombre capaz de vivir en libertad y aceptando siempre el eterno retorno de cada momento: todo pasa y vuelve de modo infinito.

Cierto, la explicación nietzscheana de Gilga es algo silvestre y heterodoxa, pero como no sea la idea del eterno retorno, Gil no entiende cómo rayos volverá Guzmán Loera a prisión. Además, ya que nadie ni nada explica un carambas, mejor que la filosofía de Nietzsche sea la base de la fuga del Chapo. Hombre, superhombre, eterno retorno, tres pilares de the getaway. ¿De acuerdo?

Todo es relativo
Gamés sostiene que en un país en el cual la Selección de Futbol empata a cero con su similar de Guatemala, todos los narcos podrían fugarse: El Menchito, el Menchote (¿hay un Menchote?), Osiel, La Barbie, La Tuta, en fon.

¿Una prueba de que somos un país poco serio? El empate entre nuestros hermanos, los futbolistas troncos de Guatemala y México. Mientras tanto, que el Piojo siga cobrando carretadas por hacer anuncios de todos los electrodomésticos, de todos los bancos, de todas las tarjetas de crédito, de todos los artefactos de telefonía.

Por cierto, Gamés se encuentra muy preocupado por una nota publicada en su periódico Reforma con información de su periódico The Guardian: “La falta de alimentos y reservas de agua a causa del calentamiento global podrían provocar grandes migraciones, desorganizar a los Estados y favorecer al terrorismo”. El informe no dice cuándo ocurrirá la catástrofe, pero seguramente pasará antes de que el Chapo vuelva a prisión.

El texto titulado 'Cambio climático, una evaluación de sus riesgos' no es cualquier cosa. Lo encargó el Ministerio de Relaciones Exteriores del Reino Unido a expertos de China, Estados Unidos e India: “El cambio climático ejercerá una presión desestabilizadora en varios países y regiones al mismo tiempo, reducirá la capacidad de intervención de los gobiernos y dejará territorios enteros sin administración”.

Gamés iba a escribir aquí que no se requiere de un gran cambio climático para que se reduzca la capacidad e intervención de algunos gobiernos y se produzcan así territorios sin administración, Gil lo iba a escribir, pero sería una rudeza innecesaria. Ante el informe del cambio climático, la evasión del Chapo es poca cosa. Como diría la tía Eduviges: todo es relativo.

El suelo
Con la novedad de que el suelo de la celda de Guzmán Loera no cumplía con las especificaciones de espesor requeridas para un penal de máxima seguridad. Esta liebre saltó durante la visita del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y una comisión bicameral de legisladores de Seguridad Nacional. Alejandro Encinas, integrante de la comisión, explicó que el grosor del suelo de la celda del Chapo era de entre 10 y 12 centímetros, a diferencia de lo que ocurre con el suelo de las cárceles del Distrito Federal, “que de acuerdo con los parámetros internacionales, tienen un espesor de entre 40 y 80 centímetros”.

Gil no quiere hacer árbol de la leña caída, o como se diga, pero lo dicho: no somos serios. O bien, los malos son serios y los buenos unos irresponsables, haraganes e ineptos. De que fallaron los parámetros y pusimos un piso muy delgado con las consecuencias conocidas por todos nosotros y por El Chapo y los suyos. Es que de veras.

The New York Times dice que la fuga no hace sino robustecer el cinismo mexicano (en el sentido de escepticismo y burla de los dichos y los hechos de las autoridades), mientras que The Washigton Post subraya la corrupción que está en la base de la sociedad nacional. Todo muy bonito.

La máxima de Giovanni Papini espetó en el ático de las frases célebres: “El destino no reina sin la complicidad secreta del instinto y de la voluntad”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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