Opinión

Despiden a Korolec en plena cumbre de ONU


 
En plena cumbre de Naciones Unidas sobre el cambio climático, que se efectúa en Varsovia, el gobierno conservador del premier Donald Tusk dejó muy claro cuáles son sus prioridades, al despedir al ministro de Medio Ambiente, Marcin Korolec, argumentando que la medida obedece a “la aceleración radical de las operaciones de gas de esquisto”.
 
Como es bien sabido, el proceso de extracción del gas y el petróleo de esquisto mediante la técnica de la fractura hidráulica, sostienen estudios científicos y organismos ecologistas, contamina las reservas de agua e incluso podría generar sismos, a cambio de un auge efímero de los combustibles fósiles desde Estados Unidos hasta China que acelera el cambio climático y hace inútiles reuniones como la que finalizará mañana en la capital polaca, después de dos semanas, con objeto de preparar un acuerdo vinculante de reducción de emisiones para el lejano 2020.
 
 
Eso sí, aclaró Tusk, Korolec, quien apenas había asumido la presidencia de la convención marco de la ONU en la materia, “permanecerá como plenipotenciario para las negociaciones”. Su cartera será asumida por Maciej Grabowksi, ex viceministro de Finanzas que prepara el impuesto al gas shale, y es que la reestructuración del gabinete incluyó el nombramiento como titular de Finanzas del “novato político” Mateusz Szczurek ––afirmó Reuters–– en reemplazo de Jacek Rostowski, enemistado con Tusk.
 
 
Indignados
 
“Cambiar al funcionario que lleva las negociaciones demuestra que Tusk no es sincero acerca de la necesidad de un acuerdo climático ambicioso. Aún más, justificar el cambio con el impulso a la explotación de otro combustible fósil va más allá de las palabras”, sentenció Maciej Muskat, director de Greenpeace Polonia.
 
 
Uno de los delegados de las casi 200 naciones que acuden a la cumbre cuestionó la seriedad de Tusk, quien esta misma semana fue anfitrión en Varsovia del encuentro anual de la Asociación Mundial del Carbón, mineral que provoca el 40 por ciento de los gases de invernadero. Polonia obtiene del carbón 90 por ciento de su electricidad y se opone al plan europeo para reducir emisiones en 2020. Las delegaciones de los países ricos, además, rechazaron el viernes la propuesta de Brasil y de otros cien países para disminuirlas, con base en el volumen histórico producido. La reunión de Varsovia, como se temía, se encamina al fracaso.