Opinión

Desinflar la comida


Pareciera haber la intención de bajar rápidamente algunos precios de los alimentos.
 
Esta semana las autoridades anunciaron una reducción de aranceles al tomate y al limón, al mismo tiempo que un incremento en las cuotas de importación del pollo.
 
La razón se puede explicar en el comportamiento de los precios.
 
En tan solo los primeros 4 meses del año, el precio del limón creció en 98.6 %, según datos del INEGI. En el caso del tomate verde, el incremento en el mismo lapso de 4 meses fue de 187 %.
 
Para el pollo, el incremento anual es de casi 14 %. Si bien es mucho menor que en los otros 2 casos, pesa más en el bolsillo.
 
Si tuviéramos infraestructura de almacenamiento de perecederos de primer nivel, con cámaras frías en todo el territorio y un sistema de transporte altamente eficiente, probablemente medidas como las anunciadas podrían tener un impacto más o menos rápido en los precios.
 
Sin embargo, con las restricciones de infraestructura que el país tiene, lo más probable es que las importaciones adicionales lleguen... cuando ya pasó la crisis de precios.
 
En diversas ocasiones, el gobernador del Banco de México (Banxico) ha explicado que tendríamos una 'joroba' en los incrementos anuales de los índices de precios durante el segundo trimestre del año.
 
Pero que, por lo mismo, ante alzas transitorias, podríamos esperar que el ritmo de los precios bajara al comenzar el segundo semestre del año.
 
Si se cumple el pronóstico del gobernador del Banxico, es probable que las importaciones adicionales, derivadas de las medidas anunciadas esta semana, lleguen... cuando ya no se necesitan.
 
Pero, por lo pronto, ya se generó una nueva percepción y ella misma podría contribuir a que los precios bajen.
 
De hecho, en el mundo, no estamos en una temporada de alzas en los precios de los alimentos.
 
El índice publicado semanalmente por The Economist refiere que en los últimos 12 meses, el precio medio de los alimentos cayó en 3.8 % en términos de dólares.
 
Por cierto, esta tendencia no es particular de los alimentos, ya que todos los commodities reportan una caída de 6.8% en el último año.
 
El freno de la economía global impacta directamente en los precios de las materias primas.
 
Lo positivo de este hecho, sin embargo, es que una tendencia a la baja en el costo de la comida es algo que va a caer mal a muy pocos.
 
El dólar fuerte
 
Así como vimos por varios meses el fortalecimiento del peso, también veremos por algún tiempo el del dólar norteamericano frente a otras monedas.
 
Por ejemplo, al finalizar el año pasado la divisa norteamericana se cambiaba por 88 yenes, ahora es por poco más de 102. Es decir, hay una revaluación de 15.9 %.
 
Uno de los factores determinantes de este comportamiento es el conjunto de buenos números que arroja la economía de Estados Unidos y la percepción de que será la nación desarrollada que va a librar la problemática que llevó a la crisis, de manera más rápida y con el mayor éxito.
 
Para el caso de nuestro peso, todo indica que el fortalecimiento que hemos visto recientemente en el dólar se trata de un fenómeno transitorio.
 
Si en este año prosigue el proceso de aprobación de las reformas y se percibe a México como un lugar atractivo para invertir, entonces la llegada de flujos de capital va a ser más fuerte que el impulso generalizado que tenga el dólar.
 
Para quienes están en el negocio cambiario, quizás puedan ser relevantes los pequeños movimientos, como los de los últimos días.
 
Pero para el resto, hay todos los indicios de que seguiremos con un peso fuerte por un buen rato.
 
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