Opinión

Desigualdad regional y conocimiento productivo: El caso de las Zonas Económicas Especiales

 
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México no es un monolito. Aguascalientes, Chihuahua, Querétaro, Guanajuato y Quintana Roo registraron crecimientos promedio alrededor de 5% en el período 2012-2014. Solamente en 2014 Aguascalientes creció 11.3% y Querétaro 7.8% en términos reales. En contraste, de 2012 a 2014 Tabasco, Campeche, Chiapas y las Baja Californias registraron crecimientos promedio por debajo del 2%.

De acuerdo a Ricardo Hausmann, Director del Centro para el Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard, la productividad del trabajador del estado de Guerrero es de 5,281 dólares anuales, equivalente al trabajador hondureño promedio; en Guanajuato es 20,287 dólares similar a su contraparte de Malasia; y en Nuevo León la cifra es 42,281 dólares equivalente a Corea del Sur. De Honduras a Corea del Sur, esta distancia ilustra la gran brecha regional mexicana. Hausmann en un esfuerzo con la Secretaría de Hacienda y el CIDE ha ayudado a entender la divergencia regional en México. Uno de los mensajes es que la “complejidad” de las economías regionales ayuda a explicar su dinamismo. Así, las regiones más ricas son las que pueden producir una mayor diversidad de bienes y servicios como productos químicos, electrónicos y aeronaves, los cuales son más especializados y valiosos.

Por otro lado, las que producen principalmente “commodities” como algodón, arroz y soya son las menos sofisticadas y menos desarrolladas.

Las preguntas relevantes en el contexto de la iniciativa de Ley de las Zonas Económicas Especiales son ¿cómo se logra tener una economía más compleja? ¿Qué es primero y que después para lograrlo?

Un insumo básico es el conocimiento productivo, ése que permite al relojero hacer relojes y al maquinista echar a andar la locomotora. Pero así también lo son los insumos provistos por el Estado como energía, infraestructura de transporte y Estado de derecho. El gobierno federal ha reconocido la importancia de generar el ecosistema que facilite el crecimiento en estados que se han caracterizado por su limitada capacidad de producción. A través de la propuesta de crear zonas económicas de alto impacto se busca generar un ambiente de negocios extraordinario para atraer inversiones y generar empleos altamente productivos a través de beneficios fiscales y laborales, regímenes aduaneros especiales, infraestructura de calidad y una diversidad de condiciones preferenciales. Aún no está definido cómo se instrumentarían. Es recomendable que se analice cuidadosamente cada uno de los casos para identificar esos faltantes que detonen la creación de empresas y la transmisión del conocimiento. Puede darse el caso que lo que se requiere en el Puerto Lázaro Cárdenas sea muy diferente a lo que se requiera en Puerto Chiapas, y que ninguno de esos elementos estén considerados en la propuesta en el Congreso; o que su ejecución recaiga en niveles de gobierno estatal o municipal con limitada capacidad.

Es crucial que el gobierno federal, tanto Ejecutivo como Legislativo, se acerque a inversionistas y emprendedores para afinar la puntería. Un régimen fiscal extraordinario no necesariamente sustituye la falta de personal capacitado o la inseguridad, sin importar la cantidad de recursos que se dediquen. Porque para llegar de Honduras a Corea del Sur se requiere no solamente capital sino también conocer la ruta.