Opinión

Desequilibrios del ahorro

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Corea del Sur

El martes propuse una hipótesis acerca de lo que ocurre con la economía global, pero me parece que no lo hice muy bien, porque algunos lectores acabaron más confundidos. Ahora intentaré explicar mejor, espero lograrlo.

Hay dos fenómenos globales que se confunden. Por un lado, tenemos un desajuste financiero, y por otro asistimos al fin del modelo chino. Son dos cosas diferentes, no totalmente independientes, pero que conviene analizar por separado. El modelo de crecimiento chino es el mismo que usaron antes Japón y Corea. Se trata de invertir mucho para crecer rápido. Pero invertir mucho exige grandes cantidades de ahorro, que sólo son posibles si la población reduce mucho su consumo. Eso pudo lograrlo Japón porque salía de la Segunda Guerra Mundial, y Corea y China por su gobierno autoritario. Puesto que la población consume poco, y el país produce mucho (para eso era la inversión), entonces hay que deshacerse de la producción exportando. Por eso este modelo es interpretado por muchos como “promotor de exportaciones”.

Este sistema funciona bien mientras la población aguanta, pero conforme el ingreso crece, el aguante se acaba. Más o menos al llegar a 12 mil dólares en el PIB per cápita (PPP), la población empieza a perder la paciencia y el gobierno tiene que equilibrar su modelo. Japón inició el proceso en los setenta, pero para los años ochenta se creó una burbuja inmobiliaria que al estallar estancó al país. Puesto que están estancados en un muy alto ingreso, no es un problema grave. Corea empieza su ajuste a inicios de los noventa, sufre la crisis asiática en 1997, y desde entonces tiene un crecimiento moderado.

China iba a empezar su proceso en 2009, pero frente a la caída de sus exportaciones a Estados Unidos, optaron por posponer el alza en consumo y relanzaron la inversión. Y ya no han podido parar ese proceso, que los ha llevado a duplicar la deuda en ese lapso, y a empezar a sufrir burbujas especulativas. Es decir, parece que China sufre ya problemas de caída en su crecimiento y desorden financiero, mucho antes de lograr algún avance en el incremento del consumo. Y las medidas del gobierno (devaluación, reducción de tasas, intervención en la bolsa) parecen no tener ninguna lógica detrás. Ya veremos.

El otro fenómeno que vemos es un exceso de ahorro. Como usted sabe, la inversión se financia con el ahorro, que puede ser privado, del gobierno o del exterior. Si nos referimos al mundo entero, entonces no hay ahorro externo. Entonces, si el ahorro privado es mayor que la inversión, la única solución es que el ahorro del gobierno sea negativo, y eso ocurre cuando el gasto supera a los ingresos, es decir, cuando hay un déficit.

Esto significa que cuando las personas y empresas ahorran mucho e invierten poco, los recursos que quedan son captados por el gobierno, a través de bonos. Y el gobierno se gasta ese dinero. Si el gobierno lo gastase en inversión, el asunto se resolvería fácil, pero si lo gasta en otra cosa, se va creando un gran problema. Y eso es lo que ha ocurrido. Antes de 1971 no había grandes flujos de capital en el mundo, así que este desequilibrio no podía ser muy grande. Pero a partir de ese momento, los límites desaparecieron, y los déficit crecieron de forma absurda. Y con ellos, las deudas de los gobiernos.

Si le sumamos las fallas de estimación asociadas a las pensiones (la gente vive más de lo esperado) y a la salud (las enfermedades son hoy más costosas), entonces queda más claro el tamaño de la presión que enfrentamos. En todo el mundo. Y mañana le digo por qué eso fortalece al dólar.

El autor es profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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