Opinión

Desempeño de gobierno
y votos

 
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Material electoral. (Instituto Nacional Electoral)

Además de la intención de voto, algunas encuestas publicadas durante esta temporada electoral también han dado a conocer el nivel de aprobación al gobierno del estado, y específicamente al gobernador. La razón es que el voto puede tener una lógica de premio o castigo al partido gobernante, como lo han señalado un sinnúmero de politólogos a lo largo de los años y en diversos países del mundo. Un gobierno popular es más probable de atraiga votos a su partido que un gobierno mal evaluado. ¿Hasta qué punto esto se observa en las entidades donde se renovará gobernador este 5 de junio?

A simple vista puede resultar difícil encontrar un patrón, ya que las encuestas muestran casos en los que el gobierno saliente goza de buenos niveles de aprobación, pero su partido no tiene garantizado el triunfo, como es el caso de Aguascalientes, o estados donde la desaprobación es muy alta y sin embargo el partido gobernante está metido en la pelea electoral con posibilidades de triunfo, como Veracruz. Hay incluso un caso, Zacatecas, donde el gobierno estatal registra un balance negativo en su evaluación pero el partido gobernante lidera la mayoría de las encuestas.

¿Dónde queda la lógica de premio y castigo electoral? Para encontrar un patrón más claro y no dejar una impresión incompleta con base a estos tres casos, me di a la tarea de analizar el posible vínculo entre la aprobación de gobierno y el apoyo electoral al partido gobernante en las encuestas de EL FINANCIERO. Lo que encuentro es que el desempeño de gobierno sí tiene relación con el desempeño electoral: en general, en los estados donde los gobiernos están positivamente evaluados el partido gobernante lidera las contiendas, mientras que en los estados donde la evaluación ciudadana tiene un balance negativo el partido gobernante va rezagado.

Ya he mencionado algunas 'excepciones', pero veamos con detalle qué sucede en 10 de los 12 estados donde se elige al titular del Ejecutivo, sumando a la Ciudad de México, donde diversas encuestas han publicado la aprobación al jefe de Gobierno (recientemente EL FINANCIERO) en las tendencias rumbo al 5 de junio.

Imagine cuatro cuadrantes: en uno, el gobierno tiene un balance neto positivo de aprobación (esto es, el porcentaje de aprobación menos el porcentaje de desaprobación da un resultado positivo) y el partido gobernante va adelante. En un segundo cuadrante imagine justo lo opuesto: el balance neto de aprobación es negativo y el partido gobernante va rezagado. En el tercero, el balance de aprobación es positivo pero el partido gobernante va atrás. Y en el cuarto, el balance de aprobación es negativo y el partido gobernante va ganando.

Los dos primeros cuadrantes representan la lógica electoral de premio (el primero) y castigo (el segundo). Según las encuestas, ocho de las 11 entidades analizadas caen en esos dos cuadrantes, es decir, 73 por ciento de los casos refleja una dinámica en la que el desempeño de gobierno corresponde al posible desempeño electoral del 5 de junio. Las entidades donde los gobiernos con balance positivo de evaluación registran ventaja a su partido son Durango, Hidalgo, Puebla y Quintana Roo. Las entidades con balance de evaluación negativo y partido gobernante rezagado son Oaxaca, Tlaxcala, Veracruz y Ciudad de México.

Los casos que no siguen la lógica del desempeño son Sinaloa (un balance positivo de aprobación con la oposición adelante) y Zacatecas (un balance negativo de aprobación con el partido gobernante liderando). Aguascalientes resulta difícil de clasificar, ya que la competencia está tan cerrada que no puede saberse si el partido gobernante va adelante o atrás. Lo esperable en ese caso, si la lógica de desempeño se impone, sería que el partido gobernante (en este caso el PRI) resulte ganador, pero habrá que ver.

El impacto de la aprobación de gobierno en el voto es solamente uno de múltiples factores que pueden influir en las elecciones. No obstante, encontrar que en la mayoría de los casos en este 2016 se refleja una lógica de voto de premio o castigo es algo que habla bien de las elecciones en el país. El elector mexicano en los estados parece utilizar las elecciones como un mecanismo de responsabilidad y madurez democrática. Por supuesto, estos cálculos están hechos con encuestas en un momento en que lo que caracteriza a las preferencias electorales es su fluidez, así que habrá que estar pendientes para repetirlo después de las elecciones con los resultados oficiales y ver si, efectivamente, la mayoría de los casos caen en los cuadrantes de premio o castigo electoral. Por lo pronto, parece que sí.

Twitter: @almorenoal

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