Opinión

Desconfianza

 
1
 

 

Senado

El fracaso de la votación ayer por falta de quorum en el Senado, evidencia la guerra político-electoral que apenas arranca para los comicios de 2018.

Es tal el nivel de desconfianza, reserva, rechazo abierto y confrontación que existe entre las fuerzas políticas, que resulta imposible construir acuerdos. Mucho me temo que así será de aquí a la toma de posesión de un nuevo presidente y la entrada en funciones de un nuevo Congreso.

La oposición desconfía del PRI por su reconocida fama de imponer su voluntad por encima de los acuerdos parlamentarios. Ese es, dicen algunos integrantes de la Jucopo (Junta de Coordinación Política), el mejor ejemplo de lo sucedido para acordar el mecanismo de votación para el caso Santiago Nieto. Nadie acordó que la votación fuera cerrada, pero Gamboa y el PRI así lo decidieron.

La votación cerrada esconde los resortes –o mejor dicho sólo los disimula– de que el PRI se hace valer para doblar voluntades, o para obtener respaldos. Ellos quieren ratificar la destitución de la PGR y para ello sumarán cuantos votos sean necesarios. El voto secreto es imprescindible para esconder a quienes dentro del PAN, del Frente o de los independientes, voten y se sumen a la iniciativa de destituirlo.

La oposición desconfía de que el proceso está viciado de inicio, porque dicen que el PRI pretende ocultar investigaciones clave que el fiscal Nieto tenía en curso, como el caso Odebrecht-Lozoya-PRI.

Santiago Nieto tal vez no debiera haber ocupado nunca la titularidad de la Fepade; trabajó para un partido político los años inmediatos anteriores a su designación, fue asesor político del PRD. Pero el perverso y torcido sistema de cuotas y canonjías repartidas destruye el principio de los mejores hombres y mujeres para cada posición. Tal vez tenía las credenciales para el cargo, pero su cercanía y relación laboral con un partido lo descalificaban. A pesar de eso, el Senado lo votó y aprobó en su momento.

El señor Nieto es famoso en medios periodísticos por indiscreto. Por contar y difundir versiones 'confidenciales' de investigaciones en curso. La ley señala esa infidencia como un delito. No hay más, no es un tema sujeto a la interpretación: violó la ley cuando señaló una supuesta investigación contra Arturo Escobar –que por cierto nunca existió, o se archivó inexplicablemente– y lo hizo nuevamente en los recientes sucesos contra Emilio Lozoya. No podía revelar dato ni información alguna. Nadie hizo nada entonces, ninguna autoridad (Tribunal, PGR) lo llamó al orden, lo amonestó, le impuso una sanción.

Sucede ahora, en medio de una grave y delicada investigación en contra de quien fue director general de Pemex y antes de eso, ni más ni menos, coordinador internacional de la campaña del hoy presidente Enrique Peña Nieto. No es un tema menor, especialmente porque autoridades de otros países han descubierto la corrupta red de sobornos construida por Odebrecht a nivel mundial.

Qué mal momento del subprocurador Elías –quien ahora también tendrá que mostrar su cédula profesional– y del presidente Peña Nieto para, ahora sí, aplicar la ley a un funcionario indiscreto y poco confidencial.
A pesar de todo ello, destituirlo ahora eleva las luces de sospecha y enfurece el mecanismo porque contiene todos los elementos de una imposición, con trucos y ofertas inconfesables a senadores de voto cambiante y lealtad variable.

¿Por qué no votar abierto? ¿Por qué no permitir a la ciudadanía conocer por completo el procedimiento y las voces de quienes lo defienden y quienes lo acusan?

Es una charada, una representación para deshacerse de un funcionario incómodo, que actuó de forma indebida y les dio –torpemente– al gobierno y su partido, los argumentos para destituirlo.

Ahora, entrampados en este round de fuerzas –a ver quién puede más– la Ley de Ingresos será rehén de la oposición que carece de músculo y fuerza para doblegar al PRI y al Verde. La sesión boicoteada de ayer con la inasistencia de más de la mitad del Senado, apunta a una crisis legislativa que congela la Cámara alta en momentos de enorme crispación política. Ya lo decía el propio presidente hace una semana, no hay un clima político apropiado para la designación del fiscal de la Nación o el fiscal Anticorrupción. Pero ahora hay que sumar el fiscal electoral.

Twitter: @LKourchenko

También te puede interesar:
Lo bueno cuenta
El perverso suicida
¿Quién da más?

Sign up for free