Opinión

Desasosiego en Pemex por el Goliath

Escándalo de proporciones descomunales. Los tentáculos de Oceanografía y el daño colateral que está causando por su fraude crecen día con día. Ahora el nuevo capítulo estalló ayer, cuando trascendió que un barco muy importante, llamado Goliath, ha sido retirado de las costas mexicanas con implicaciones altamente costosas para la empresa que encabeza Emilio Lozoya.

Resulta que Oceanografía se había presentado como poseedora de los derechos para proveer servicios de tendido de tubería a través de dicho barco, y tenía un contrato con Pemex por 150 millones de dólares. El barco vivía cargado de tubería propiedad de Pemex. No obstante, Yáñez nunca pagó por el bono y los intereses respaldados con el barco (cuyo valor total ascendía a 250 millones de dólares), y los acreedores de éste decidieron su retiro de las costas mexicanas… con todo y los tubos de Pemex arriba (que suman varios millones de dólares).

Ayer se supo que la firma Norsk Tillitsmann, que actuaba como fiduciaria del contrato, decidió retirar el barco de costas mexicanas. Alguna versión decía que la embarcación seguía dentro del territorio nacional, en aguas nacionales, a pocos kilómetros de Campeche. No obstante, anoche se apuntaba de parte de otras fuentes que el barco en realidad estaba en aguas internacionales y que será prácticamente imposible que Pemex recupere los activos que transportaba (los tubos). Esto podría constituir un robo de facto a material de Pemex, sin que aplique por lo pronto la jurisdicción mexicana sobre el barco. Aparentemente habría ya un ánimo de desesperación en Pemex para tratar de recuperar algo.

Este episodio será uno de los muchos que veremos a partir de ahora en la “rebatinga” por los activos que irá dejando Oceanografía. Entre más tarde la investigación y mientras el aseguramiento que hizo la PGR de la empresa de Yañez no pueda garantizar un control absoluto de los activos con los que operaba la firma, es altamente probable que atestigüemos el despojo constante de los activos de Oceanografía para cubrir las obligaciones que Yáñez dejó en el aire.

Urge que la autoridad concluya la investigación y, en su caso, que el Poder Judicial dicte sentencia sobre la reestructura del capital social de Oceanografía. De no ocurrir esto velozmente, es probable que veamos otro caso como el de Mexicana de Aviación, que lleva más de tres años sin determinación final acerca del futuro y de la propiedad de sus activos. Si eso pasara con Oceanografía, el daño operativo a Pemex sería mayúsculo. De ahí la desesperación para regresar el barco, que se cumpla el contrato de prestación de servicios y que se recuperen los tubos.

Twitter:@SOYCarlosMota