Opinión

Desasosiego de hoteleros con Bancomer y Banamex

 
 
 

 

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Ya creció el problema. Los límites que global y nacionalmente se han puesto a los bancos para evitar transacciones con dólares en efectivo están trasladando un problemón considerable a uno de los sectores más relevantes de México: el turismo, particularmente a los hoteleros, a los dueños de las empresas de tiempos compartidos y similares. Están con el grito en el cielo y ya no aguantan. Algunos de ellos acumulan decenas de millones de dólares en sus cajas porque los bancos no se los quieren recibir.

Un hotelero me explicó su situación: recibe miles de turistas estadounidenses a diario. El hospedaje lo pagan con tarjeta de crédito, sí; pero hay una cantidad enorme de transacciones que quieren pagar en efectivo, en dólares: las comidas, alguna copa con los amigos, y artículos de uso común. El hotelero no puede negar el servicio y, aunque les conmina a pagar en pesos mexicanos, ellos traen dólares.

De hecho, una escena constante es esta: el turista acude a la recepción del hotel con 200 o 300 dólares y pide que se los cambien ahí a pesos porque necesita moneda local para comprar sombreros, cajitas de Olinalá y esas cosas que venden en los mercados de artesanías. ¿Resultado? El hotelero acumula, acumula y acumula dólares en efectivo.

Dólares que su banco no le quiere recibir, porque hay un límite de 14 mil para evitar transacciones que impliquen lavado de dinero. Es cierto que los bancos emiten “certificados” para hacer negocios con clientes “calificados”. En el caso del hotelero con el que hablé, Banamex le negó el certificado y Bancomer sí se lo dio, pero utiliza tácticas dilatorias y simplemente no le recibe los dólares en depósito.

Este es un problema internacional. La Autoridad de la Conducta Financiera del Reino Unido, por ejemplo, lo abordó así: “Reconocemos que algunos bancos han dejado de prestar ciertos servicios a clientes que ellos asocian a riesgos de lavado de dinero”; y afirma que las políticas de disminución de riesgos deben servir a los bancos para que identifiquen “los riesgos asociados con diferentes tipos de clientes e informen el nivel de auscultación que aplicarán, así como la decisión final de aceptar o mantener la relación de negocio. Esto implica que los bancos utilicen el buen juicio y el sentido común”.

El hotelero con el que hablé está por acudir a la Condusef de Mario di Costanzo. A ver si ahí lo pelan para que Bancomer o Banamex le reciban sus dólares. También piensa ampararse, pero los bancos no son autoridad. Su propósito es hacer negocios de manera transparente, legal. Pero muchos banqueros están instalados en la escena del miedo y a un hotelero mediano que no se apellida Mariott o Hyatt le hacen gachamente el fuchi. Bu.

Twitter: @SOYCarlosMota

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