Opinión

Desafía el “.sucks” a gobierno de internet

 
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La vertiginosa dinámica de internet y demás fenómenos asociados a la red, remite al cajón de “descontinuadas” algunas soluciones que hace apenas unos meses seguían siendo operativas. En particular, cuando una marca es utilizada sin autorización como parte de un nombre de dominio, existe la posibilidad de recurrir a procedimientos arbitrales para resolver ese tipo de controversias, con relativa eficacia y costos reducidos.

Sin embargo, nuevas problemáticas han surgido, poniendo en crisis a muchas marcas notorias que intentan frenar la avalancha de amenazas que bajo el disfraz de la libertad de expresión son objeto de continuas extorsiones. Me refiero al nuevo “generic top level domain” conocido como “.sucks”. Los dominios de nivel superior genéricos, se diferencian de los dominios territoriales por el hecho de que no son controlados ni gestionados por ningún país, sino por organismos gestores de internet. En este grupo de gTLD se encuentran expresiones como el “.org”, el “.edu” y el “.net”, entre muchas más. En el caso particular del “.sucks”, cuya primera acepción en español es “apesta”, debe decirse que su uso se ha generalizado como expresión representativa y concentradora de manifestaciones de oposición y repudio, creándose foros abiertos de consumidores que expresan en los sitios correspondientes sus opiniones, usualmente desenfadadas y agresivas de una marca o una empresa en particular.

El primer punto que el tema plantea es la permisividad o restricción de que este tipo de sitios pueden ser objeto. Para muchos, el solo hecho de emplear una marca como parte de un nombre de dominio implica un acto ilegal que no debe ser tolerado; para otros, dicho uso es solo para fines informativos, de manera que quienes deseen expresar sus críticas a dicha marca puedan ser convocados en un elemental acto de justicia y de libertad de manifestación de ideas. Mientras que en algunos países estos sitios con tolerados, en otros son prohibidos y perseguidos, bajo acusaciones de uso ilegal de propiedad intelectual y colaboración para la denostación de terceros.

Pero el tema de mayor preocupación en estos momentos, está siendo el mercado especulativo que se está creando alrededor de este “.sucks”, impulsado por las propias marcas que, deseosas de impedir la configuración de sitios depredadores de su prestigio, han encontrado como mecanismo eficiente la compra y retención del dominio que corresponde a esta expresión, en combinación con su marca.

Hasta donde ha trascendido, la empresa que está administrando este dominio es de una conocida corporación de origen canadiense, que habría pagado hasta 3 millones de dólares por los derechos. La organización ha creado diversas barreras legales para mantener el anonimato, ya que a pesar de argumentar que su actuación es legal, no desea enfrentar, al menos por ahora, demandas de las marcas afectadas. La ICANN, como cabeza visible de gobierno de internet, ha sometido el tema a consulta de la Comisión Federal de Comercio de EUA, en búsqueda ya no digamos de una regulación, sino de algún consejo o guiño que le permita ir construyendo una posición.

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