Opinión

Derrochan sin límite
y lo justifican

 
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Dinero. (Cuartoscuro)

Mienten quienes dicen que este año será 'complicado' debido a los precios internacionales de la gasolina y el aumento en la disparidad del peso con el dólar. Eso repercutirá en la mayoría pero no en quienes gozan de salarios y prerrogativas semejantes a los jeques de Dubái.

¿Cómo es posible que mientras 38 por ciento de la población tiene ingresos que no alcanzan los cinco mil pesos mensuales, haya magistrados cuyos sueldos rebasen los 308 mil mensuales netos? A estas cantidades hay que agregar diferentes bonos, pagos de gastos médicos mayores, vacaciones, aguinaldos, asistentes, asesores, secretarias, auxiliares y otros etcéteras, ya que su labor es de-li-ca-dí-si-ma. ¿Quiénes son esos afortunados? Son los miembros del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Sí, los mismos que al final del túnel dictaminan quién ganó en las elecciones. Sus decisiones son inatacables. Jueces supremos con una autonomía total, salvo en los jugosos beneficios que obtienen del erario. En un reportaje de Carina García se ve que no se transportan en el Metro ni autobuses para estar cerca del pueblo; no, las fotografías muestran sus autos. Todos son rigurosamente de lujo: Mercedes Benz, Audi, Suburban, Acadia, Tahoe.

La suma de esos vehículos nuevos asciende a cuatro millones y medio de pesos que pagó usted al entregar sus impuestos al SAT.

A manera de respuesta, los magistrados responden igual que los diputados y senadores: “nuestros ingresos están autorizados en el presupuesto federal”; es decir, nosotros mismos nos autorizamos esas prerrogativas y están en la ley.

Leyes que no tocan la suerte de la población ni con el pétalo de un cheque. Para que nadie se atreva a impugnarlos, su respuesta es contundente: es inconstitucional tratar de reducir nuestros salarios (Benito Nacif, consejero electoral, y Janine Otálora dixit).

Pero no es caso único, como todos los años, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) vuelve a encontrar anomalías, irregularidades y franco daño al erario en el uso del presupuesto federal. Veracruz, Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Jalisco y Edomex se revuelven de aquí para allá, sin explicar el por qué más de 65 mil millones de pesos no se registraron con claridad. A ello hay que agregar: esto se debe a “las irregularidades en las contrataciones de obras públicas, y a las graves persistencias en desviaciones y violaciones a la ley de adquisiciones”.

Además, están los subejercicios y las violaciones normativas en las que se presume daño al erario federal que asciende a cerca de 100 mil millones de pesos para dar un total, sólo del año 2015, de 165 mil millones de pesos, es decir 55 por ciento más que en 2014. Agréguese que, sumadas las irregularidades de 2011 a 2015, la montaña llega a 216 mil 456 millones de pesos que no aparecen. “La opacidad en la asignación de recursos a los grupos parlamentarios en el Senado y en la Cámara de Diputados por dos mil 949 millones de pesos sigue siendo uno de los principales problemas de opacidad”, señala la ASF.

¿Nos damos cuenta de lo que esto significa? Es probable que se den anomalías en tiempos de calendarios, fallos en explicaciones concretas, ineficacia, negligencia y otras circunstancias propias de una burocracia incorregible, pero extraviar 216 mil millones de dinero público es inexplicable como igualmente inaudito resulta el que no haya responsables de ello. Recordemos que sólo en la frustrada línea dorada del Metro capitalino se tiraron a la basura más de 50 mil millones de pesos y el responsable, don Marcelo Ebrard, se fue a vivir a París. Por supuesto, un miniescandalito y pasa nada.

Si estos desfalcos ocurren en una empresa, la quiebra es inevitable, pero ocurren en la esfera pública donde todo es tolerable y, sobre todo, sin consecuencias generales ni concretas. Lo cierto es que el grueso de la población carga con las afectaciones traducidas en una alta inflación, merma en el poder adquisitivo y un creciente encono contra la autoridad.

Como hemos visto, ni la injusticia ni la violencia; tampoco la desigualdad nos conmueve ni nos hace rectificar. Estamos a punto de felicitar a Trump por la forma en que nos trata. Lo merecemos. Hagamos una mega marcha para agradecérselo.

Twitter: @RaulCremoux

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