Opinión

Derechos humanos, la simulación

Parece que la popularidad de Raúl Plascencia Villanueva no es su fuerte, porque los resultados al frente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) dejan mucho que desear.

Los cuestionamientos a la actuación de Plascencia no surgen de la nada. Los principales representantes de las organizaciones civiles de derechos humanos no se han quedado callados ante lo evidente: que no actúa ni corresponde a sus responsabilidades.

Voces calificadas señalan que Plascencia es omiso, otros consideran que actúa con miedo.

Y con todo eso, se sabe que existe una promoción personal para reelegirse al frente de la CNDH, lo cual cada vez está más lejos de que ocurra.

Esto viene a cuenta, porque hoy el gobierno federal anunciará el Programa Nacional de Derechos Humanos 2014-2018, que es una oportunidad para revisar la actuación de la CNDH, institución que está por cumplir un cuarto de siglo y que inició con Jorge Carpizo MacGregor.

Es tiempo de examinar cómo se ha avanzado o en qué hemos retrocedido. Pero sobre todo es preciso replantear la figura del ombudsman como defensor del pueblo, hoy seriamente demeritada. ¿Qué no?

#LadyTelecom

El escándalo toca otra vez en la puerta de Purificación Carpinteyro, una mujer que saltó a la fama tras difundir una conversación telefónica en febrero de 2009 de su exjefe, Luis Téllez, titular en ese entonces de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.

Era la mitad del sexenio calderonista. El tema dio mucho de qué hablar y derivó en una demanda de la propia dependencia contra quien se desempeñaba como subsecretaria de Comunicaciones.

Ayer se conoció una grabación en la que la hoy legisladora del PRD habla con un directivo de una empresa privada de “sacarse la lotería” promoviendo una ley de telecomunicaciones a modo.

Mientras son peras o manzanas, Purificación Carpinteyro ya adquirió el bien ganado mote de #LadyTelecom.