Opinión

Dependencia de ingresos

Cierto, las finanzas de las entidades federativas y de los municipios dependen en extremo de las participaciones y gasto condicionado que reciben del esfuerzo recaudatorio federal; sin embargo, algunas hacen un esfuerza recaudatorio propio importante, que poco se reconoce, aunque también es cierto que la mayoría no realiza bien esta tarea.

También es cierto que las participaciones son una pequeña parte de la recaudación federal participable y que en términos reales andan en sus niveles de hace cinco años, como un reflejo de la insuficiencia del crecimiento económico.

Cierto, ellas sólo pueden recaudar impuestitos de bajo potencial como el impuesto sobre nóminas y han depredado -la mayoría- las bases del impuesto de la tenencia, ahora impuesto estatal. El esfuerzo fiscal es diferente, lo que se observa en el grado de dependencia de las transferencias condicionadas o no por entidad federativa.

Las leyes de ingresos de las entidades federativas permiten valorar el esfuerzo de unos y la apatía de otros. Al respecto, el Instituto para el Desarrollo Técnico de las Haciendas Públicas (Indetec) acaba de publicar un recuento de la estimación de ingresos de las entidades federativas para este año y ahí se refleja con claridad lo que sucede entre las mismas, con la salvedad que hacen al recortar parte de la Ley de Ingresos del Distrito Federal (DF), lo que evidentemente distorsiona su grado de autonomía fiscal, aunque el Gobierno de la ciudad se encarga de todo el gasto público.

Por monto el más importante es el impuesto sobre nóminas que significa 68 por ciento y tenencia y uso vehicular 19.6; en cuanto a los derechos, los de control vehicular representan 42 por ciento, mientras que los de prestación de servicios 31 por ciento.

De acuerdo con el trabajo mencionado, en un comparativo de autonomía financiera, aunque con la salvedad mencionada, el DF aparece con un porcentaje de 72 por ciento y Campeche de 53.5, mientras que en el otro extremo están Guerrero con 28.4 y Oaxaca con 34.3 por ciento.

Desafortunadamente los gobernadores apuestan mucho a su “capacidad de gestión” ante el presidente o el secretario de Hacienda; no perciben que las cosas han cambiado. Prefieren la subordinación fiscal que recaudar, siempre huyendo de un inexistente costo político. Su visión es que “si hay un ser despreciado por la sociedad, este es el recaudador de impuestos”, aunque a veces en sus estados se recauda bien.

En el trabajo de Xóchitl Livier de la O, investigadora de Indetec, se ven los porcentajes de los ingresos propios dentro de la estructura de las percepciones totales.

Casos lamentables, muchos del sureste. Destacan Chiapas, Guerrero y Oaxaca que no recaudan por impuestos locales más del 2.0 por ciento de sus ingresos totales, siendo Oaxaca el extremo con 1.4 por ciento. En Guerrero sus ingresos propios totales no rebasan 3.0 por ciento. Curiosamente Guerrero y Oaxaca reciben más aportaciones que otras entidades federativas, rebasando a sus participaciones, donde tampoco les va mal en el comparativo nacional, en virtud de que se distribuyen en función de la población domiciliada. Guerrero en 2014 recibirá 62.5 por ciento por aportaciones y Oaxaca 54 por ciento.

Hace mejor las cosas Nuevo León que recaudará 17.9 por ciento de sus ingresos totales, 10.8 por impuestos y sólo recibe 82 por ciento por transferencias. Según la información publicada por Indetec, Nuevo León sólo recibe 39 por ciento de participaciones y 27 por ciento de aportaciones, que contrasta con lo de Guerrero. Bien Chihuahua, con 15.7 por ciento, Campeche 15 por ciento y Aguascalientes con 14.4 por ciento.

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