Opinión

Democratizando las telecomunicaciones

Un fantasma recorre el mundo: el fantasma de la información y de la comunicación. Su poderío, sus alcances y su impacto aún no han sido dimensionados; globaliza, divide, acerca, aleja, enfrenta, despresuriza, es parte de la vida cotidiana y también parte de la imaginaria.

Ante ello, los gobiernos reaccionan; no se puede detener su avance, pero sí regular su industria, generar competencia y así democratizarla.

En México, la reforma al sector de telecomunicaciones se fundamenta en principios de equidad, de competitividad y de crecimiento para hacer realidad el acceso a productos y servicios de mayor calidad y a mejores precios.

La televisión, la telefonía celular y fija, el internet y la radiodifusión deben estar disponibles para todos los mexicanos y generar competencia y democracia en el sector.

En México, la disponibilidad para acceder a servicios de telefonía concentrada en un monopolio (que tiene en telefonía móvil 70 por ciento de las líneas y en fijo 80 por ciento) ha generado altas tarifas en comparación con otros países. Lo mismo ocurre en el servicio de internet y de televisión: pagamos más y el servicio es de menor calidad. Premisa de distorsión de mercado fundamental con respecto a principios básicos de economía: la baja competencia no genera inversión en el sector.

La reforma constitucional en materia de telecomunicaciones aprobada en 2013 que emanó del Pacto por México, así como las propuestas de reglamentación, fortalecen el derecho plasmado en la Constitución a la información y a la libertad de expresión, creando una institución reguladora del sector, con normas de competencia efectiva, y estableciendo una red pública para garantizar el acceso de la población a la banda ancha y las telecomunicaciones.

Se establece en la propuesta de leyes secundarias, la facultad para determinar la existencia de un agente económico preponderante (agente que tiene de manera directa o indirecta una participación nacional en la prestación de los servicios en los sectores de telecomunicaciones o radiodifusión mayor al cincuenta por ciento).

Los beneficios se establecen de manera inmediata: a partir de 2015, se dejará de pagar por servicio de larga distancia (que no se encontraba justificado); se logrará el trámite de portabilidad de una empresa telefónica a otra en menos de 24 horas, pudiendo ocupar el mismo aparato; habrá dos nuevas cadenas de televisión abierta, y en materia de democratización, se buscará inclusión universal en materia de internet.

La competitividad es un elemento clave para el crecimiento de cualquier país, también es esencial para contar con servicios de mejor calidad y le da al usuario más opciones de satisfacer sus demandas.

Las leyes secundarias de la reforma en telecomunicaciones, que estos días se han estado discutiendo en el Senado, tienen como objetivo brindarle mayor competitividad al sector, democratizarlo y acercarlo a todos los mexicanos.

Resulta una apuesta valiente, pero sin duda recupera el poder rector que tiene el Estado, una buena señal que vigoriza la actuación de un Estado que no teme vulnerar intereses particulares por más poderosos que éstos sean a favor del interés nacional.

El autor es secretario de Acción Electoral del CEN del PRI.