Opinión

Democracia desigual

 
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[Cuartoscuro / Archivo]  El voto más caro, 442 pesos, en Quintana Roo; 70 pesos, el de Puebla. 

Hace unos cuantos años el sociólogo francés Alain Turaine nos provocaba y hoy nos inquieta con una pregunta: ¿cuánta desigualdad soporta la democracia?

Hoy, la crisis por la que atraviesa nuestro país nos obliga a replantearnos la pregunta, nos llama a reflexionar si la política es capaz de disminuir la desigualdad antes de que sea la ineficacia política la que aniquile a nuestra democracia.

La política en México a inicios del presente sexenio dio muestra de resultados que llevaron a hacer realidad reformas estructurales postergadas durante décadas (análisis superficiales arrojan el cumplimiento de cerca de 70 por ciento de los compromisos firmados en el Pacto); sin embargo, en la realidad la magnitud de la problemática se antepuso a la expectativa del futuro; la desigualdad en nuestra joven democracia no sólo económica, sino de derechos, de garantías, de oportunidades, hace del presente un momento, por decir lo menos, complicado.

Los retos en materia política se profundizan y encarecen. Nuestra democracia que debiera ser un espacio cotidiano de ejercicios de derechos ciudadanos, en donde todos debemos jugar bajo las mismas reglas y bajo el cobijo de instituciones que desarrollen políticas públicas certeras que coadyuven a disminuir la pobreza y los privilegios, se debilita.

La vinculación entre la pobreza, la desigualdad y la escasa calidad democrática se vuelve una condena sin derecho ni siquiera a fianza.

El 1.0 por ciento más rico en México tiene más que 50 por ciento del sector más pobre de la población. Los resultados de las reformas estructurales aún son inciertos y sin duda requerirán ajustes, y mientras eso sucede debemos hacer un llamado a la política. Sólo la política permitirá alcanzar metas de combate a la pobreza y reducción de la desigualdad.

Un nuevo pacto para la igualdad que abarque todos los niveles de gobierno resulta fundamental. La desigualdad entre entidades federativas, y a su vez entre municipios, demanda todo nuestro esfuerzo.

México debe dejar de ser el país de la desigualdad, porque con ello pondrá a salvo su propia democracia.

Twitter: @SamuelAguilarS

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