Opinión

¿Demasiado ingenio?

 
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América Móvil (Edgar López)

El próximo 21 de diciembre América Móvil (dueña de Telcel) culminará un proceso de varios meses para la desincorporación de activos de la empresa con valor superior a los 58 mil millones de pesos, los que representan casi toda su infraestructura pasiva (entre otra 12 mil 385 sitios de transmisión para sus señales celulares).

Es decir, todas las torres y antenas de Telcel serán escindidas de la empresa. Los activos pasarán a ser propiedad de Telesites, S.A.B. de C.V., mediante un canje de acciones a los actuales accionistas de América Móvil.

Esta escisión de activos es enormemente importante desde el punto de vista del mercado de telecomunicaciones, por una sencilla razón: al ser Telcel la única empresa preponderante en el mismo (tiene arriba del 70 por ciento de los usuarios), los activos que forman parte de Telesites, por ley, deben hacerse disponibles a todos los competidores de Telcel, lo que debe hacerse, adicionalmente, bajo una estricta y detallada regulación en cuanto a tarifas, términos y condiciones de uso.

La escisión de una infraestructura tan importante necesariamente genera serias suspicacias; no se explican claramente las razones del negocio, al menos en cuanto a bienes que son sujetos a un cúmulo enorme de obligaciones legales y regulatorias. Tampoco resulta claro cuál puede ser el interés de los inversionistas del mercado de valores en invertir recursos en una empresa cuyas tarifas están orientadas a costos y cuyos clientes son, solamente, Telcel, Telmex y otros operadores.

La primera preocupación de los competidores de América Móvil (es decir, de Telcel y de Telmex) es que se trate de una medida urdida con el fin de, a mediano plazo, sacar este estratégico cúmulo de activos de la regulación especial a la que están sujetos en su carácter de preponderante. Estaríamos ante una medida de descomunales consecuencias que dañaría no solo la competencia y la credibilidad de todo el régimen existente en nuestro país en el sector de las telecomunicaciones, sino ante el colapso de la reforma constitucional de telecomunicaciones de 2013.

En tal sentido, no tiene desperdicio una reciente declaración del presidente del IFT, en cuanto a la obligación de Telesites de cumplir con las reglas de preponderancia, de acuerdo a lo siguiente: “Se estableció la determinación de grupo de interés económico a todas las empresas que conforman este grupo, a este agente económico y se estableció que en caso de fusiones, escisiones o movimientos corporativos, las filiales y subsidiarias tendrían las mismas obligaciones que las empresas que fueron determinadas como preponderantes”.

Sería oportuno conocer qué tanto se ha ponderado el riesgo que implicará para Telesites cualquier impugnación que hagan los competidores de Telcel y Telmex de la tarifa a la que se les haga disponible su infraestructura, ya que tales competidores tendrán, anualmente (por lo menos), el derecho de pedir que el IFT las revise y, en su caso, las disminuya (artículo 262, 267 y 269, entre otros).

Habría menos dudas si simplemente se confirmara de manera formal y para el caso concreto, por parte del IFT y de las autoridades bursátiles, que Telesites, para los fines del artículo 262 y demás aplicables de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, seguirá siendo considerada como una filial, subsidiaria o empresa del mismo grupo de interés económico al que pertenece América Móvil. ¿Hacia dónde va Telesites?

No puede darse cabida a los ingeniosos o a quienes hacen hábiles interpretaciones escolásticas de la ley, sino de acatar un mandato que proviene de manera clara y directa de la Constitución.

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