Opinión

¿Demasiada comunicación está matando a la comunicación?

 
Envíale tu pregunta a Richard Branson
1
 

 

Richard Branson

Me divirtió mucho una caricatura reciente que mostraba a dos ángeles a las puertas del cielo. Uno le decía al otro: “¿Has notado cómo los recién llegados en estos días no parecen tener mucho que decirse unos a otros, pero todos tienen ese extraño problema de un movimiento nervioso en sus pulgares?”

Aunque quizá yo nunca vea las puertas del cielo, en estos días es difícil no preocuparse de que en nuestro desafiante nuevo mundo de mensajes de texto, Snapchat, Instagram, etcétera, pueda ser más difícil para los emprendedores y gerentes de negocios programar reuniones o incluso contactar a un inversionista potencial, proveedor o cliente, por teléfono.

No me malentiendan: no hay un mayor defensor de las redes sociales que su servidor, pero este tipo de plataformas deberían mejorar nuestras conversaciones en vivo, no reemplazarlas por completo; no existe un sustituto para hacer un nuevo contacto que en persona.

La tecnología móvil que nos ha facilitado tanto comunicarnos sin esfuerzo a través de grandes distancias vía una forma de comunicación está amenazando a otra, a medida que las llamadas telefónicas se vuelven más raras. Un ejemplo: un amigo me dijo recientemente que su hijo de 17 años se sintió perplejo un día porque su mejor amigo no estaba respondiendo de inmediato sus mensajes de texto. “Sé que está ahí, entonces ¿por qué no está respondiendo?”, declaró el hijo. Cuando mi amigo sugirió que quizá su hijo debería “telefonear” a su amigo, se topó con la burla. “¿Telefonearle? ¿Estás bromeando, papá? ¡Eso sería tan anticuado!”

Anticuado o no, cuando se trata de hacer negocios, la capacidad para llevar a cabo conversaciones telefónicas o cara a cara de manera inteligente y amigable sigue siendo una característica esencial, y sólo se da con la práctica. Ser capaz de sostener una conversación con seguridad en uno mismo es tan importante como causar una fuerte y confiada primera impresión en alguien con quien se quiere hacer negocios. El valor de esas habilidades nunca puede subestimarse. En el ínterin, uno está evaluando a su nuevo colega de negocios, formándose también una percepción de su carácter y su situación.

Si uno quiere tener éxito en los negocios, no son sólo las habilidades conversacionales las que deben pulirse: si estás buscando tener una conversación, necesitarás poder escribir y enviar un correo electrónico y una presentación estelares, para conseguir esa reunión.

O si estás buscando un empleo, el proceso de reclutamiento también depende fuertemente de las anticuadas habilidades de redacción, ya que captar la atención de un gerente de recursos humanos no solamente requiere un currículo bien calificado, sino también una carta de presentación bien escrita y memorable; no han cambiado muchas cosas en lo que respecta a ese proceso. Y la verdad es que, para la mayoría de las vacantes de empleo, es probable que un gerente de recursos humanos vea a un buen número de solicitantes igualmente calificados que tienen cartas de presentación casi idénticas, corteses y bien formateadas (aunque sosas). Como he señalado a menudo respecto a la promoción de bienes y servicios: destacar entre la multitud es el nombre del juego. Lo mismo aplica cuando se trata de conseguir un empleo.

El director de recursos humanos en una compañía estadounidense me dijo recientemente que acababan de contratar a una joven que parafraseó un popular comercial de cervezas en su carta de portada.

Descaradamente escribió: “Quizá yo no sea ‘la mujer más interesante del mundo’, ¡o al menos en su pila de solicitudes!” La mera audacia para llamar la atención con esa declaración le consiguió la entrevista, y eventualmente obtuvo el empleo, ¡en el departamento de mercadotecnia, de hecho!

Tampoco deberíamos pasar por alto la importancia de escribir a mano como una forma de comunicación. Aún considero que una de las formas más impactantes de comunicación es la nota manuscrita. Ya sea que uno quiera transmitir gratitud, expresar condolencias o prodigar elogios, encuentro pocas cosas que dejen una impresión más poderosa que la palabra manuscrita. El hecho de que esa nota no sea un rápido mensaje de texto o correo electrónico le hace aún más destacable y valiosa. Esa es la razón por la cual yo acostumbraba enviar muchas notas manuscritas en los primeros días de Virgin, y sigo escribiendo y enviando por correo postal muchas cartas escritas a mano actualmente. Cada vez más escuelas en todo el mundo están dejando de enseñar a escribir con letra cursiva, pero vale la pena aprender a hacerlo bien.

Robert Frost escribió una vez: “La mitad del mundo está compuesto de personas que tienen algo que decir pero no pueden, y la otra mitad de personas que no tienen nada que decir y siguen diciéndolo”. Aunque nunca haya puesto los ojos en un smartphone, el difunto poeta quizá también podría haber estado escribiendo sobre sus efectos en el mundo de hoy.

Twitter: @richardbranson

También te puede interesar:
El momento para sacudir una industria aletargada
Cuatro lecciones que no aprenderás en la universidad
Todos enfrentan obstáculos, ¡aprovéchalos!

Anticuado o no, cuando se trata de hacer negocios, la capacidad para llevar a cabo conversaciones telefónicas o cara a cara de manera inteligente y amigable sigue siendo una característica esencial